La Embajada de Estados Unidos en La Habana emitió el 28 de agosto una alerta sanitaria dirigida a ciudadanos estadounidenses que se encuentren en Cuba o tengan previsto viajar a la isla. El aviso señala que la infraestructura de distribución de agua se encuentra “cada vez más inestable” y que la sede diplomática ha recibido reportes de zonas residenciales donde las personas han pasado largos períodos sin acceso al suministro municipal o público. La representación estadounidense advierte que los problemas de agua y los apagones se extienden por todo el país, afectando la vida cotidiana y la posibilidad de mantener condiciones mínimas de higiene, conservación de alimentos y atención médica. La alerta no solo llama a tomar precauciones individuales, sino que sitúa en el centro un problema que impacta a hogares, hospitales, comercios y comunidades enteras.

Según el comunicado difundido por @usembcuba, en numerosas viviendas el agua llega únicamente cuando el servicio eléctrico urbano se mantiene durante el tiempo suficiente para bombearla y distribuirla. La Embajada también menciona reportes sobre el secado de pozos en distintas zonas de Cuba a causa de la sequía, una situación que reduce las alternativas para complementar la red pública. Esa combinación de baja disponibilidad de agua y cortes de electricidad puede dejar a familias sin reservas para beber, cocinar, asearse o realizar tareas básicas. ¿Qué ocurre cuando una comunidad depende de la corriente para recibir agua, pero enfrenta interrupciones frecuentes de ambos servicios al mismo tiempo?

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El aviso pone especial atención en los riesgos para la salud derivados de la falta de agua y de la inestabilidad energética. La representación diplomática indica que las interrupciones eléctricas afectan las redes de cadena de frío, un aspecto importante para conservar alimentos, medicamentos y otros productos que requieren refrigeración. En consecuencia, la Embajada recomienda a los viajeros tener reservas de agua potable y agua para higiene, además de alimentos no perecederos. También aconseja contar con medicamentos esenciales, prever soluciones para equipos médicos dependientes de electricidad y mantener refrigerados los fármacos que lo necesiten mediante alternativas seguras.

Entre las medidas prácticas, la alerta aconseja prepararse para cortes prolongados de luz y agua, mantener cargados teléfonos móviles y baterías externas, y tener linternas y pilas de repuesto en un lugar accesible. A los ciudadanos estadounidenses se les pide mantenerse informados por medios locales y revisar los reportes diarios de la Unión Eléctrica, conocida como UNE, sobre el estado del sistema electroenergético nacional. El comunicado también recomienda mantener la comunicación con familiares y amistades, revisar con las aseguradoras de viaje las opciones de evacuación médica y registrarse en el programa Smart Traveler Enrollment Program, o STEP, para recibir notificaciones de seguridad. En caso de una emergencia, la Embajada informó que sus ciudadanos pueden llamar al +(53) (7) 839-4100; fuera del horario laboral, deben marcar primero 1 y luego 0.

La advertencia de Estados Unidos expresa una valoración oficial de su gobierno sobre la situación de los servicios públicos en Cuba, mientras las autoridades cubanas no aparecen citadas en la publicación con una respuesta directa a sus señalamientos. Por ello, resulta esencial diferenciar las recomendaciones sanitarias y de preparación incluidas en la alerta de las valoraciones políticas que acompañan el texto diplomático. Sin embargo, el riesgo señalado es concreto: sin agua regular y con fallas en la electricidad, aumentan las dificultades para preservar alimentos, mantener tratamientos médicos y sostener la higiene diaria. La pregunta que deja este escenario es urgente: ¿qué medidas de contingencia pueden adoptar las familias, instituciones y viajeros mientras persistan las interrupciones de servicios básicos?