Muere la princesa Astrid de Noruega: ¿por qué su adiós agrava el duelo de la familia real?
La princesa Astrid de Noruega murió este viernes 11 de septiembre a los 94 años, apenas dos días después de asistir al funeral de su hermano, el rey Harald V. El Palacio Real noruego confirmó la noticia y comunicó que el rey Haakon VIII recibió “con gran tristeza” el fallecimiento de su tía. Astrid fue la hermana mayor del monarca fallecido y una de las figuras más duraderas de la Casa Real de Noruega. Su muerte ocurre mientras la familia aún atraviesa el duelo por Harald, quien murió a finales de agosto a los 89 años tras más de 35 años en el trono. ¿Cómo enfrenta una monarquía dos pérdidas familiares tan importantes con pocos días de diferencia?r
El Palacio Real informó que la princesa “se durmió” este viernes, una expresión habitual en los comunicados oficiales de la monarquía noruega para anunciar un fallecimiento. Como señal de luto, las banderas del Palacio Real ondearán a media asta durante la jornada y volverán a hacerlo el día de su funeral. La institución no detalló la causa de muerte ni anunció inmediatamente la fecha de las exequias. La última aparición pública de Astrid ocurrió el miércoles 9 de septiembre durante el funeral de Estado de Harald V en la Catedral de Oslo. Aquella ceremonia la mostró despidiendo a su hermano menor, con quien mantuvo una relación cercana durante toda su vida.

El rey Haakon VIII destacó el papel institucional y personal de Astrid en un mensaje de homenaje. “A lo largo de su larga vida, la princesa Astrid representó a la Casa Real con calidez y dedicación”, afirmó el monarca. También recordó que ella tenía 22 años cuando asumió el papel de primera dama del país tras la muerte de su madre, la princesa heredera Märtha, en 1954. Astrid acompañó a su padre, el rey Olav V, en compromisos oficiales hasta que su hermano Harald se casó con Sonia Haraldsen en 1968. Esa responsabilidad colocó a la princesa en un lugar central dentro de una institución que atravesaba cambios generacionales y sociales.
El rey Haakon VIII también resaltó el vínculo que su tía mantuvo con las causas sociales. “La princesa Astrid siempre demostró especial interés por el cuidado y la inclusión de los más vulnerables de la sociedad”, expresó en el comunicado. Según su sobrino, fue “muy leal” y cumplió sus responsabilidades con “compromiso, presencia y un espíritu contagioso”. El monarca describió a Astrid como un gran respaldo para Harald y para el resto de los integrantes de la familia. “Aprendimos mucho de ella y nunca tuvo miedo de expresar su opinión”, añadió al referirse al carácter de la princesa. Estas palabras presentan una figura que combinó obligaciones protocolarias con una voz propia dentro de la vida pública noruega.
Astrid Maud Ingeborg nació el 12 de febrero de 1932 en Oslo y fue la segunda hija del rey Olav V y la princesa heredera Märtha de Suecia. Creció junto a sus hermanos Ragnhild y Harald en una etapa especialmente difícil para Europa y Noruega. La invasión nazi durante la Segunda Guerra Mundial obligó a la familia real a abandonar temporalmente el país, una experiencia que marcó su infancia. Tras el conflicto, regresó a Noruega y desarrolló una presencia constante en actividades institucionales, sociales y culturales. Aunque no llegó a reinar, ocupó un lugar importante en la continuidad de la monarquía durante una época en la que la familia real necesitó adaptar su imagen a los cambios del país.
La princesa se casó en 1961 con Johan Martin Ferner, deportista olímpico y empresario, quien había estado casado previamente y era padre de dos hijos. Tras ese matrimonio dejó de figurar en la línea sucesoria, según las normas vigentes en aquel momento, pero mantuvo sus deberes oficiales como integrante de la Casa Real. La pareja tuvo cinco hijos: Cathrine, Benedikte, Alexander, Elisabeth y Carl-Christian. Astrid continuó participando en actos públicos, presidiendo organizaciones y atendiendo patrocinios durante décadas. Entre sus responsabilidades estuvo la presidencia del Fondo Conmemorativo de la Princesa Heredera Märtha, creado para apoyar iniciativas de carácter social.

Su estado de salud había sido motivo de preocupación en los últimos meses. En marzo fue atendida por neumonía y en mayo recibió un marcapasos temporal a causa de una insuficiencia cardíaca, según información difundida por medios especializados en realeza. La princesa también enfrentaba problemas de movilidad y, en algunos compromisos, utilizaba silla de ruedas. Sin embargo, continuó vinculada a la vida institucional y su presencia en el funeral de Harald V reflejó la cercanía que mantuvo con su hermano hasta el final. Con su muerte, Noruega despide a una representante de la generación que conectó la monarquía de la posguerra con el reinado de Harald y la nueva etapa de Haakon VIII. ¿Qué legado dejará Astrid en una Casa Real que acaba de iniciar una transición histórica?
