Roma mira a Cuba a través del lente: ¿documento social o denuncia contra el embargo?
La exposición fotográfica Patria o Muerte: Voces de una isla que resiste, del fotógrafo italiano Valerio Bispuri, abrió al público en la Sala Santa Rita de Roma. La muestra propone un recorrido visual por la vida cotidiana en Cuba y por las dificultades que enfrentan muchas personas en medio de la crisis económica y energética. El proyecto fue impulsado por la asociación cultural Tempi Moderni, con el apoyo de Roma Capitale y su Departamento de Actividades Culturales, en colaboración con Zètema Progetto Cultura. La exhibición estará disponible hasta el 27 de septiembre y el acceso es gratuito. ¿Qué puede contar una fotografía sobre una realidad social compleja que suele ser explicada desde discursos políticos enfrentados?
La muestra reúne 33 fotografías, aunque algunos materiales de difusión mencionan 34 imágenes, tomadas por Bispuri durante un viaje realizado entre junio y julio de 2026. El artista recorrió La Habana, Santiago de Cuba y otras localidades del oriente cubano para construir una mirada sobre los contrastes del país. Las obras están organizadas en cuatro secciones narrativas y muestran calles, viviendas, personas, paisajes urbanos y escenas de la vida diaria. La propuesta no se presenta como un inventario estadístico de la crisis, sino como un ensayo visual que busca reflejar experiencias humanas. De acuerdo con la descripción institucional de Roma Capitale, la exposición pone el foco en “la complejidad de la identidad nacional cubana”, atravesada por memoria, dificultades y sentido de pertenencia.
El título, Patria o Muerte, remite a una consigna ligada a la historia de la Revolución cubana y repetida durante décadas en actos oficiales y espacios públicos de la isla. Bispuri explicó que decidió emplearla después de escucharla reiteradamente durante su recorrido por Cuba. “Patria o Muerte” se convierte en la muestra en una referencia cultural y política, pero también en una pregunta visual sobre cómo viven las personas una frase asociada con resistencia, identidad y conflicto. Las imágenes exploran la cotidianidad de un país que enfrenta carencias materiales, apagones y dificultades de abastecimiento. ¿Puede una consigna histórica adquirir nuevos sentidos cuando es observada desde los rostros y los espacios que retrata un fotógrafo contemporáneo?
El embajador de Cuba en Italia, Jorge Luis Cepero, afirmó durante la inauguración que las fotografías muestran “las huellas de una vida cotidiana marcada por el recrudecimiento del bloqueo”. El diplomático sostuvo que el recorrido de Bispuri registra el deterioro de servicios y las dificultades energéticas que el Gobierno cubano atribuye a la política estadounidense. Cepero calificó el embargo económico, comercial y financiero de Estados Unidos como un “genocidio silencioso contra el pueblo cubano”. Esta valoración refleja la posición oficial de La Habana, que responsabiliza al embargo por una parte decisiva de la situación económica de la isla. Estados Unidos, por su parte, sostiene que sus sanciones están dirigidas al Gobierno cubano y contempla excepciones para determinados bienes humanitarios, aunque estas medidas siguen siendo objeto de debate internacional.
Massimiliano Smeriglio, asesor de Cultura de Roma Capitale, destacó la calidad artística de la exposición y criticó la política estadounidense hacia Cuba. El funcionario comparó el embargo con “un asedio medieval”, una expresión que subraya el tono político de la inauguración. Marco Papacci, presidente de la Asociación Nacional de Amistad Italia-Cuba, afirmó que la muestra permite acercarse a la “dura realidad” que atraviesa la nación caribeña. Estas declaraciones muestran que la exhibición no se limita a una propuesta estética, sino que se inserta en una conversación sobre las consecuencias sociales del embargo y de la crisis cubana. Sin embargo, las fotografías también invitan a interpretar la realidad desde miradas individuales, sin reducirla a una sola explicación.
Bispuri ha centrado parte de su trayectoria como fotoperiodista en proyectos documentales de largo aliento y en historias relacionadas con comunidades, desigualdad, migración y condiciones sociales. En este caso, la muestra presenta una Cuba construida desde escenas aparentemente cotidianas, donde la imagen busca registrar tanto los problemas materiales como la capacidad de adaptación de la población. Los organizadores señalan que el fotógrafo retrata “crisis y orgullo”, dos ideas que aparecen en tensión a lo largo del recorrido. La exposición plantea que la resiliencia no elimina las carencias, pero puede revelar cómo las personas sostienen su vida diaria en condiciones difíciles. ¿Es posible hablar de resistencia sin dejar de mirar las limitaciones concretas que enfrentan las familias cubanas?
La Sala Santa Rita, ubicada en el centro histórico de Roma, se convierte así en un espacio de diálogo entre Italia y Cuba a través de la fotografía. La exhibición coincide con un periodo de alta atención internacional sobre la isla, debido a la situación energética, el deterioro de los servicios básicos, las restricciones económicas y el debate en torno a las sanciones estadounidenses. El respaldo de Roma Capitale permite que el proyecto alcance a residentes, turistas, investigadores y miembros de la comunidad latinoamericana en Italia. Más allá de las posturas políticas expresadas durante la inauguración, la fuerza de la muestra está en colocar rostros, calles y experiencias humanas en el centro de una discusión que suele reducirse a cifras y declaraciones oficiales. ¿Qué nuevas preguntas surgirán cuando el público italiano observe una Cuba retratada desde la memoria, la crisis y la dignidad cotidiana?
