La presidenta de Costa Rica, Laura Fernández Delgado, destituyó de forma inmediata al ministro de Relaciones Exteriores y Culto, Manuel Tovar Rivera, por la manera en que gestionó la participación del país en una reunión del Escudo de las Américas. El encuentro se celebró el martes 22 de septiembre, fue convocado por el secretario de Estado estadounidense y contó con la presencia del presidente Donald Trump. Según la versión de la Presidencia costarricense, Tovar asistió sin avisar previamente a Fernández, lo que impidió que ella participara. El cese se conoció el jueves 24 de septiembre, cuando el canciller se encontraba en Nueva York para representar a Costa Rica durante la Asamblea General de las Naciones Unidas. La decisión deja una pregunta abierta: ¿cómo pudo una cita que el Gobierno considera estratégica quedar fuera de la agenda de la mandataria?

En su comunicado, el Ejecutivo calificó de “inadecuado” el manejo de la reunión por parte de Tovar. “Esta negligencia no le permitió a la señora mandataria participar en la sesión, lo cual causó un gran daño de carácter estratégico”, afirmó la Presidencia. El Gobierno explicó que considera el Escudo de las Américas un espacio relevante para coordinar esfuerzos contra el narcotráfico y el crimen organizado, asuntos que sitúa entre sus prioridades de seguridad. Esa es la razón oficial de la destitución; el alcance concreto del supuesto daño estratégico no quedó detallado en la información difundida sobre el cese. Distinguir entre la explicación gubernamental y sus posibles consecuencias es importante para entender qué se sabe hasta ahora y qué falta por aclarar.
Fernández habló del episodio durante una actividad relacionada con la cooperación estadounidense en materia de seguridad. Ante la embajadora de Estados Unidos, Melinda Hildebrand, lamentó no haber estado presente en el encuentro y reiteró su respaldo a la alianza regional. “El error en trasladarme esa invitación de su gobierno no pasó por alto y hoy fue destituido el canciller de la República”, declaró la presidenta. Tovar, por su parte, publicó después un mensaje en el que no confirmó ni rechazó el motivo expuesto por Fernández; en cambio, destacó la importancia de la semana de alto nivel de la ONU y la candidatura de la costarricense Rebeca Grynspan a la Secretaría General del organismo. Hasta donde recogen las fuentes consultadas, no hay en esa reacción una explicación del exministro sobre por qué la mandataria no recibió el aviso.
La salida ocurrió en un momento delicado para la representación internacional de Costa Rica. Tovar tenía previsto pronunciar el discurso del país ante la Asamblea General de la ONU en nombre de Fernández, quien no viajó a Nueva York. Además, había asumido la Cancillería en mayo de 2026, después de desempeñarse como ministro de Comercio Exterior durante la administración anterior. Su destitución, por tanto, no fue solo un relevo de gabinete: se produjo mientras estaba en marcha una agenda diplomática de alto nivel y abrió dudas inmediatas sobre quién representaría al Gobierno en los compromisos pendientes. También puso bajo escrutinio los canales internos de comunicación: ¿quién debía transmitir la invitación presidencial y en qué momento se detectó que Fernández no la conocía? 1078
Para cubrir la vacante, Fernández designó como canciller interina a Indiana Trejos Gallo, actual ministra de Comercio Exterior. Trejos asumirá la conducción temporal del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto cuando regrese de su misión ante la Asamblea General de la ONU, mientras la Presidencia define quién ocupará el cargo de manera permanente. El sitio oficial de Comercio Exterior indica que fue nombrada ministra en mayo de 2026, tras ejercer como viceministra desde 2023. Su experiencia en negociaciones internacionales será relevante para la transición, aunque todavía no se han comunicado los próximos pasos de la Cancillería respecto al Escudo de las Américas. Más allá del nombre de quien ocupe el despacho, el caso deja un asunto de fondo para el Gobierno: cómo garantizar que una decisión de representación exterior llegue a tiempo a la persona que debe tomarla.
