Uruguay trabaja en un nuevo mecanismo para pagar directamente a los profesionales cubanos que integran el programa de atención oftalmológica en el Hospital de Ojos José Martí. El canciller Mario Lubetkin le dijo al periodista Gabriel Pereyra, de Informativo Sarandí, que la propuesta ya fue conversada con Cuba y Estados Unidos, pero advirtió que todavía faltan detalles y que el acuerdo no está formalizado. La idea es cambiar la forma en que se entrega la remuneración sin interrumpir la labor de los especialistas. El anuncio abre una pregunta central: ¿recibir el pago directamente garantizará que cada profesional pueda disponer de él sin intermediarios?
Según lo informado por Pereyra tras hablar con el canciller, el planteamiento consiste en pagarles a los trabajadores y no canalizar ese pago a través del Gobierno cubano. Lubetkin describió la tarea pendiente como la solución de “un problema técnico, que es modificar la forma de pago a estos médicos”. En el hospital trabajan actualmente 21 profesionales cubanos, entre oftalmólogos, anestesistas, enfermeras y técnicos, de acuerdo con la información publicada sobre las negociaciones. El canciller también señaló una limitación: Uruguay no podría controlar si, después de recibir el dinero, alguno de ellos se viera obligado a transferirlo a Cuba. Por ahora no se ha anunciado públicamente cuándo empezaría el nuevo sistema ni cuánto cobraría cada integrante de la brigada.
La discusión sobre los pagos se cruza con las objeciones de Estados Unidos al esquema de contratación de personal médico cubano. A comienzos de septiembre, Informativo Sarandí reportó una advertencia estadounidense sobre posibles consecuencias para Uruguay si mantenía el acuerdo en sus condiciones anteriores, incluida la eventual pérdida de ayuda militar. Sin embargo, al ser consultado entonces, Lubetkin dijo que su gobierno no había recibido “ninguna comunicación oficial de Estados Unidos sobre este tema en lo específico”, aunque reconoció que ambos países conversaban al respecto. Esa diferencia entre lo reportado por el periodista y lo declarado públicamente por el canciller importa: no conviene presentar como una sanción ya impuesta lo que se describió como una posible medida. Sobre la continuidad del servicio, Lubetkin sostuvo que la experiencia de los oculistas cubanos había sido “extraordinaria” y que su gobierno quería preservarla.
El programa tiene una trayectoria que va mucho más allá de la negociación actual. La cooperación oftalmológica entre Uruguay y Cuba comenzó en 2005, y la brigada cubana participa en el Hospital de Ojos José Martí desde sus inicios, según la Presidencia uruguaya. El centro, que depende de la Administración de los Servicios de Salud del Estado, realiza alrededor de 40 cirugías diarias; la mayoría son de cataratas, aunque también atiende otras afecciones visuales. Su director, Alejandro Fischel, destacó el trabajo conjunto del personal del hospital y la brigada cubana. El Banco de Previsión Social, además, ha dispuesto transporte y pesquisas para facilitar que jubilados y pensionistas de distintas zonas del país accedan a la atención.
Otro punto que necesita claridad es la diferencia entre los sueldos y los fondos destinados a sostener el programa. Un documento oficial del Banco de Previsión Social autorizó en 2022 un aporte de hasta 250.000 dólares para la Operación Milagro; ese monto no permite calcular cuánto recibe individualmente un profesional. Jimena Pardo, presidenta del organismo, explicó en septiembre que esa partida corresponde a estipendios y reintegros de gastos, no a los salarios de los integrantes de la brigada, cuya remuneración —según indicó— es responsabilidad de Cuba. El pago directo anunciado supondría, por tanto, una modificación que aún debe quedar reflejada en un acuerdo formal y en procedimientos concretos. ¿Cómo se documentará lo que cobra cada trabajador y qué mecanismos permitirán comprobar que conserva el control sobre su dinero? Esas respuestas serán decisivas para entender el alcance real del cambio.
