México lleva la cultura a la Cumbre Iberoamericana: ¿puede el arte convertirse en política de Estado?

México activó una agenda cultural internacional junto a la Secretaría General Iberoamericana, conocida como SEGIB, con la mirada puesta en la XXX Cumbre Iberoamericana de Jefas y Jefes de Estado y de Gobierno. El encuentro se realizará en Madrid, España, los días 4 y 5 de noviembre de 2026, y reunirá a representantes de 22 países de habla española y portuguesa. La Secretaría de Cultura federal mexicana indicó que los trabajos buscan fortalecer el Espacio Cultural Iberoamericano mediante cooperación, formación, innovación y políticas públicas. Entre septiembre y octubre, el país será sede de cuatro reuniones de alto nivel con participación de autoridades, especialistas, comunidades, universidades e instituciones culturales. ¿Puede esta agenda traducirse en resultados concretos para artistas, gestores culturales y comunidades de toda la región?

La secretaria de Cultura de México, Claudia Curiel de Icaza, aseguró que el país llegará a la cita de Madrid con una agenda ya encaminada. “México llegará a la próxima Cumbre Iberoamericana con una agenda cultural concreta y en marcha”, afirmó la funcionaria. Curiel de Icaza sostuvo que la región puede construir “respuestas comunes frente a los desafíos de nuestro tiempo”, desde la inteligencia artificial hasta la preservación de la memoria y la movilidad de artistas. También destacó que el objetivo es convertir el diálogo en políticas públicas, fortalecimiento institucional y oportunidades para las comunidades creadoras. “La cultura es una dimensión estratégica de la integración iberoamericana”, expresó al presentar la programación.

El primer encuentro de la agenda es el II Encuentro Iberoamericano de Archivos: “Inteligencia Artificial en la Preservación Documental”, programado del 7 al 9 de septiembre en la Fonoteca Nacional de México. La actividad pone el foco en el uso responsable de la inteligencia artificial para preservar documentos, archivos sonoros, fotografías y materiales audiovisuales. Los organizadores plantean una discusión centrada en igualdad de género, no discriminación y multiculturalidad, aspectos clave ante los sesgos y riesgos que puede generar la tecnología. El evento también contempla un programa de becas dirigido a mujeres archivistas de países iberoamericanos. La iniciativa está impulsada por Ibermemoria Sonora, Fotográfica y Audiovisual; Iberarchivos; la Red de Archivos Diplomáticos; la Iniciativa Iberoamericana para Prevenir y Eliminar la Violencia contra las Mujeres; ONU Mujeres y SEGIB.

La agenda continuará en octubre con la 44.ª Reunión del Consejo Intergubernamental de Iberescena, programa que celebra 20 años de cooperación cultural. El encuentro se llevará a cabo del 20 al 22 de octubre en Ciudad de México y será organizado por el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, a través de su Coordinación Nacional de Teatro. Participarán representantes de 18 países: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, El Salvador, España, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Paraguay, Perú, Portugal y Uruguay. La reunión servirá para definir nuevas líneas de apoyo y estrategias para fortalecer el teatro, la danza y otras artes escénicas. México también promoverá su incorporación a la Plataforma Iberoamericana de Danza, conocida como PID, con el objetivo de ampliar oportunidades de movilidad, coproducción, formación y colaboración institucional.

Guadalajara será sede de la segunda jornada de trabajo hacia una nueva definición de patrimonio cultural desde Iberoamérica, prevista para los días 22 y 23 de octubre en Casa ITESO Clavigero. La SEGIB y la Secretaría de Cultura de México organizan la actividad mediante el Instituto Nacional de Antropología e Historia, con respaldo de la UNESCO. El propósito es construir una visión actualizada e incluyente del patrimonio, capaz de responder a desafíos como la preservación de bienes materiales e inmateriales, la participación comunitaria y la cooperación entre sectores. La discusión no se limita a conservar monumentos o colecciones, sino que incorpora saberes, memorias, prácticas y expresiones vivas de las comunidades. ¿Qué debe protegerse hoy como patrimonio cultural y quiénes deben participar en esa decisión?

Ciencia y tecnología archivos - Secretaría General Iberoamericana

La cuarta actividad será el II Encuentro Iberoamericano de Buenas Prácticas en la Gestión de las Artes y la Cultura, previsto del 26 al 28 de octubre en Ciudad de México. La reunión reunirá 64 iniciativas nacionales e internacionales reconocidas por diferentes bancos de buenas prácticas, además de proyectos como Cultiva México y el Banco de Buenas Prácticas en Gestión Cultural Comunitaria. En su organización colaboran la Dirección General de Formación y Gestión Cultural de la Secretaría de Cultura, SEGIB, el Instituto Distrital de las Artes de Bogotá, la Comisión de Cultura de Ciudades y Gobiernos Locales Unidos, la Organización de Estados Iberoamericanos y UNESCO México. El objetivo es intercambiar experiencias que hayan dado resultados y fortalecer un Sistema Iberoamericano de Bancos de Buenas Prácticas. La apuesta es que los proyectos culturales exitosos puedan compartirse, adaptarse y convertirse en herramientas útiles para otras comunidades.

La Cumbre de Madrid tendrá como lema “Iberoamérica. Juntos construimos nuestra Comunidad. Juntos la proyectamos hacia el futuro y hacia el mundo”. España, elegida por consenso como sede en 2024, recibirá una cita especialmente simbólica: se cumplen 35 años de la primera Cumbre Iberoamericana, celebrada en México en 1991. La agenda de la reunión abordará sostenibilidad, inclusión social, digitalización, juventud, vivienda, turismo sostenible, salud, educación y derechos culturales y digitales. SEGIB coordina la cooperación regional y facilita el intercambio de conocimientos entre los 22 Estados miembros, con oficinas en Madrid, Ciudad de México, Lima y Montevideo. La programación cultural mexicana llega, por tanto, como una antesala que busca colocar al arte, la memoria y la innovación en el centro de las decisiones regionales. ¿Lograrán los acuerdos de noviembre pasar del discurso diplomático a beneficios palpables para quienes crean, conservan y gestionan cultura en Iberoamérica?