terremoto venezuela

La magnitud de la tragedia en Venezuela sigue dejando una pregunta abierta: ¿cuántas personas murieron realmente tras el doble sismo que sacudió al país? Las cifras oficiales hablan de 3,811 fallecidos, pero especialistas, organismos humanitarios y rescatistas coinciden en que ese número podría cambiar durante meses, o incluso no llegar nunca a una certeza absoluta . El reportaje consultado reúne voces de quienes están en el terreno y también de autoridades de la ONU, la Cruz Roja Venezolana y el Gobierno de Estados Unidos, que describen un escenario marcado por derrumbes masivos, dificultades logísticas y una búsqueda que avanza entre toneladas de escombros . ¿Se puede medir con precisión una tragedia cuando aún hay edificios por revisar, cuerpos por identificar y zonas enteras destruidas?

José Luis Núñez, presidente de la Federación Venezolana de Búsqueda y Rescate, fue tajante al decir que “nunca vamos a tener una certeza de lo que ocurrió”, una frase que resume el tamaño del problema . Desde La Guaira, donde coordina a decenas de socorristas cada día, explicó que cada placa de concreto puede esconder toneladas de restos y víctimas, lo que vuelve lentísima cualquier inspección . Su visión coincide con la de ingenieros estructurales como Esteban Tenreiro, quien advirtió que en este tipo de derrumbes “no hubo lamentablemente chance de evacuar” porque el segundo sismo golpeó apenas 39 segundos después del primero . También recordó que fue un caso excepcional: un terremoto fuerte en un día feriado, con mucha gente fuera de sus casas y con el país prácticamente en pausa por la jornada patria .

A ese factor humano se sumaron condiciones físicas que agravaron el desastre. Gustavo Coronel, ingeniero estructural y coordinador del Centro de Ingeniería Sísmica de la Universidad Central de Venezuela, explicó que los suelos blandos de La Guaira y del área centro-norte de Caracas amplifican las vibraciones y afectan sobre todo edificios de mediana altura . Tenreiro comparó ese efecto con mover un plato de gelatina, una imagen sencilla para entender cómo la energía sísmica puede intensificarse en zonas con sedimentos profundos . Coronel también señaló que en La Guaira hubo deterioro por salinidad y falta de mantenimiento, lo que dejó muchas estructuras en una condición mucho más vulnerable antes del terremoto . ¿Cuánto influyeron la calidad de la construcción, el desgaste acumulado y la geografía en la escala final del desastre?

Las dificultades no terminan en el derrumbe inicial, porque ahora el reto es rescatar, remover y registrar sin perder información clave ni afectar posibles restos humanos . Ángel Rangel, exdirector de Protección Civil y experto en gestión de desastres, recordó que demoler también requiere maquinaria, técnicos y planificación, especialmente cuando hay cuerpos atrapados bajo los pisos colapsados . Por eso, tanto la Cruz Roja Venezolana como la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios han advertido que no se trata de una operación rápida y que las necesidades cambiarán con el paso del tiempo . La ONU incluso estima que solo en La Guaira los terremotos generaron 1.2 millones de toneladas de escombros, una cifra que ayuda a dimensionar por qué el conteo de víctimas podría seguir subiendo . En paralelo, el Gobierno de EE.UU. ha enviado contenedores refrigerados para preservar los restos recuperados, una señal de que el proceso de identificación será largo .

La gran incógnita es que, en desastres de esta magnitud, la cifra final casi nunca coincide con la primera . El propio John Barret, encargado de negocios de Estados Unidos en Venezuela, dijo que “lamentablemente seguiremos viendo aumentar esas cifras” con el paso del tiempo . Y Véronique Durroux, vocera de la ONU en el país, reconoció que es “muy difícil saber exactamente cuántas personas estaban” en la zona afectada, por lo que “las cifras van a cambiar forzosamente” . Esa incertidumbre no solo refleja el drama humano, sino también el desafío de reconstruir la verdad en medio de la emergencia, algo que los expertos consideran crucial para prevenir futuras tragedias . Al final, la pregunta no es solo cuántos murieron, sino qué aprenderá Venezuela de una catástrofe que todavía no termina de contarse .