La Empresa Eléctrica de La Habana (EELH) anunció un cambio radical en la gestión de los apagones en la capital, eliminando el sistema de bloques para pasar a una organización por circuitos. La decisión, que busca mejorar el control y la información sobre las afectaciones, se tomó en medio de la compleja crisis energética que atraviesa la ciudad, donde los cortes se han agravado en las últimas semanas. La medida estaba prevista para implementarse de forma gradual, pero la reciente caída del Sistema Electroenergético Nacional forzó su aplicación inmediata.

El nuevo sistema permitirá a la EELH seguir en tiempo real el comportamiento del servicio eléctrico, incluyendo apagones, averías y mantenimientos. La organización por circuitos también facilitará la comunicación entre la empresa y los clientes, permitiendo una información más precisa y actualizada sobre las afectaciones en cada zona. La EELH publicó la distribución de los circuitos por municipios para que los residentes puedan conocer cómo les afectará el nuevo esquema.

La decisión responde a la necesidad de hacer más eficiente la gestión del déficit de generación eléctrica en la capital. Hasta ahora, el sistema de bloques había sido el método principal para organizar los cortes, pero la creciente complejidad de la situación ha hecho necesario un enfoque más detallado. La EELH asegura que la gestión por circuitos permitirá una respuesta más ágil a las averías y una mejor planificación de los mantenimientos.

El cambio llega en un momento crítico para el sistema eléctrico cubano, que ha sufrido afectaciones severas en los últimos meses. Los residentes de La Habana deberán adaptarse al nuevo esquema mientras las autoridades trabajan para estabilizar el servicio. La EELH ha instado a la población a mantenerse informada a través de los canales oficiales para conocer los circuitos afectados en cada momento.

Mientras tanto, los habaneros siguen luchando contra el calor, la falta de alimentos y la imposibilidad de trabajar o estudiar en condiciones normales. La crisis energética, lejos de resolverse, se profundiza, y la población exige respuestas que no llegan. La pregunta que queda en el aire es: ¿hasta cuándo tendremos que soportar esta situación?