La Organización de las Naciones Unidas (ONU), a través de su Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos, condenó enérgicamente los ataques racistas dirigidos contra el futbolista francés Kylian Mbappé y aprovechó el caso para reiterar su llamado a combatir la discriminación dentro y fuera de los escenarios deportivos. El organismo internacional advirtió que este tipo de expresiones no solo afectan a las víctimas directas, sino que también alimentan un clima de intolerancia que continúa presente en numerosas competiciones alrededor del mundo.

El pronunciamiento fue realizado por el portavoz de la Oficina de Derechos Humanos de la ONU, Thameen Al-Kheetan, quien calificó como «despreciables» las declaraciones emitidas por la senadora paraguaya Celeste Amarilla contra el delantero francés. Según el funcionario, los comentarios realizados constituyen un ejemplo de discursos que no deben ser normalizados, especialmente cuando provienen de personas que ocupan cargos públicos y tienen influencia sobre la opinión pública.
La controversia surgió después de que Amarilla realizara nuevas declaraciones contra Mbappé durante una intervención en el Senado de Paraguay, reavivando la polémica generada días antes por comentarios que fueron ampliamente criticados tanto dentro como fuera del ámbito político. Sus palabras provocaron una ola de rechazo en redes sociales y despertaron preocupación entre organizaciones defensoras de los derechos humanos y del deporte.
En su declaración, la ONU señaló que este episodio no representa un caso aislado. El organismo recordó que durante la Copa Mundial de la FIFA 2026 se han registrado diversos incidentes relacionados con actos de racismo y discriminación, una situación que evidencia que el problema continúa siendo una de las principales amenazas para el deporte internacional pese a las campañas de concienciación impulsadas durante los últimos años.
La Oficina de Derechos Humanos subrayó que quienes desempeñan funciones públicas tienen una responsabilidad especial de promover el respeto, la igualdad y la inclusión. En ese sentido, insistió en que los líderes políticos deben utilizar su posición para combatir los discursos de odio y no para reforzar estereotipos o prejuicios que puedan afectar a determinados grupos por motivos de origen, color de piel o nacionalidad.
El organismo internacional también dirigió un llamado a los Estados, federaciones deportivas y organizadores de competiciones para que implementen políticas más eficaces destinadas a prevenir, investigar y sancionar cualquier manifestación de racismo. La ONU destacó la necesidad de establecer mecanismos independientes de rendición de cuentas que permitan responder con rapidez ante este tipo de conductas y proteger a los deportistas que sean víctimas de discriminación.
Otro de los puntos abordados por Naciones Unidas fue el papel de las plataformas digitales. La institución afirmó que las empresas propietarias de redes sociales tienen la responsabilidad de adoptar medidas para identificar y limitar la difusión de mensajes racistas y xenófobos, de acuerdo con los estándares internacionales de derechos humanos. El objetivo, explicó, es evitar que estos espacios se conviertan en canales para la propagación del odio y la violencia verbal.
El caso de Mbappé vuelve a poner sobre la mesa un problema que afecta a numerosos atletas de distintas disciplinas. En los últimos años, futbolistas de élite han denunciado insultos racistas tanto en los estadios como en internet, impulsando campañas internacionales para erradicar este fenómeno y exigir sanciones más severas contra quienes promueven la discriminación.
Mientras continúa la polémica, la ONU reiteró que el deporte debe ser un espacio de inclusión, respeto e igualdad. Para el organismo, la lucha contra el racismo requiere el compromiso conjunto de gobiernos, instituciones deportivas, plataformas digitales y aficionados, con el fin de garantizar que episodios como el vivido por Kylian Mbappé no se repitan y que ningún deportista sea discriminado por su origen o color de piel.
