Trump dio por terminado el memorando de entendimiento con Irán durante una declaración realizada en Ankara, en el marco de la cumbre de la OTAN, donde respondió a periodistas con un tono abiertamente confrontativo. Según su versión, el acuerdo provisional que buscaba frenar el conflicto ya no tiene validez para su administración.
El presidente estadounidense fue más allá al describir a Irán como un interlocutor imposible y al asegurar que “es una pérdida de tiempo tratar con ellos”. En sus palabras, el gobierno iraní está integrado por “gente enferma” y no sería confiable en una negociación sobre el programa nuclear.
Las declaraciones llegan después de una nueva oleada de hostilidades en el Golfo y en el estrecho de Ormuz, una zona estratégica por donde pasa una parte clave del comercio energético mundial. Medios internacionales reportaron explosiones en varios puntos cercanos al estrecho y señalaron que la tensión volvió a escalar tras ataques cruzados entre fuerzas estadounidenses e iraníes.
La situación también se agravó por decisiones paralelas de Washington, como la revocación de una licencia que permitía a Irán vender petróleo bajo ciertas condiciones. De acuerdo con Reuters, esa medida le dio a Teherán un plazo reducido para cerrar transacciones, lo que refuerza la idea de que la Casa Blanca está endureciendo la presión económica mientras se enfrían los canales de diálogo.
Hasta este 8 de julio de 2026, la lectura en medios como CNN, BBC, DW, Reuters y Telemundo es que la tregua entre ambos países quedó prácticamente desactivada y que el conflicto entra en una fase más incierta. El mensaje de Trump sugiere que, al menos por ahora, Washington no apuesta por una negociación inmediata con Irán y prefiere combinar presión política, sanciones y un discurso más duro.
