El presidente Donald Trump aterriza en Europa para la cumbre del G7 con un anuncio que cambia el tono de la agenda: un acuerdo marco con Irán para reabrir el Estrecho de Ormuz y detener la guerra en Oriente Medio. Medios internacionales como Deutsche Welle y RTVE explican que Washington y Teherán han pactado un alto el fuego que incluye el levantamiento parcial del embargo estadounidense y la reapertura de la ruta marítima, clave para el transporte global de petróleo y gas. Según La Vanguardia, Trump aseguró que “el acuerdo de paz con Irán ya está completo” y que el objetivo es “poner fin de inmediato a la guerra en Oriente Medio”, con una ceremonia de firma prevista en Ginebra en los próximos días. ¿Llega a la mesa del G7 un acuerdo consolidado o apenas un borrador lleno de incógnitas?

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Los detalles conocidos apuntan a un pacto preliminar que busca frenar las hostilidades y fijar una hoja de ruta para los temas más sensibles, como el programa nuclear iraní y las sanciones económicas. RTVE destaca que el texto contempla el “fin de las operaciones militares” y la reapertura de Ormuz como condición central, mientras que otros asuntos se negociarán en un plazo de unos 60 días tras la firma. Bloomberg, por su parte, ya adelantaba que Estados Unidos e Irán estaban “a punto de cerrar” un acuerdo para reabrir el estrecho en paralelo a la cumbre del G7, citando fuentes diplomáticas que hablaban de una firma en los márgenes del encuentro. ¿Será suficiente este calendario acelerado para transformar un memorando de entendimiento en una paz duradera?

La reapertura del Estrecho de Ormuz es el corazón económico del pacto. RTVE recuerda que por este corredor marítimo pasa alrededor de “una quinta parte del petróleo comercializado por vía marítima en el mundo”, además de una parte importante del gas natural licuado exportado desde el Golfo. Antes de la crisis de 2026, por ese paso salían las exportaciones energéticas de Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Irak, Catar e Irán, lo que convierte a Ormuz en “uno de los principales puntos de estrangulamiento de la economía mundial”. No es casualidad que, según La Vanguardia, los líderes europeos y Canadá hayan subrayado la “urgencia” de restablecer la navegación y que Ursula von der Leyen haya remarcado como prioridad “restablecer la libertad de navegación […] esencial para la estabilidad regional y para la economía global”.

En el plano político, el anuncio coloca a Trump en el centro del debate del G7. La Vanguardia detalla que las potencias occidentales se reunirán con el presidente estadounidense en Evián para analizar las implicaciones del acuerdo, al tiempo que preparan una misión “estrictamente defensiva” para asegurar el estrecho. Desde París, Emmanuel Macron señaló en un mensaje que el objetivo será “observar las repercusiones de este acuerdo, apoyar al Líbano, facilitar la reapertura” de Ormuz y avanzar hacia un pacto sobre misiles balísticos iraníes. Sin embargo, los mismos líderes han insistido en que “Teherán nunca debe hacerse con el arma nuclear”, dejando claro que el entendimiento actual es solo un primer paso y que los próximos dos meses serán decisivos. ¿Estamos ante un movimiento estratégico de Trump para llegar al G7 con una victoria diplomática bajo el brazo o ante el inicio real de una desescalada regional?

Mientras tanto, los mercados reaccionan con alivio, pero también con cautela. DW y otros medios destacan que el solo anuncio del acuerdo y la perspectiva de reapertura de Ormuz han traído “tranquilidad en los mercados”, al reducir de forma inmediata el riesgo de un corte prolongado en el suministro energético. Sin embargo, la reapertura se haría “bajo el mando de Irán”, y el acuerdo incluye demandas como el desbloqueo de miles de millones de dólares congelados, lo que abre interrogantes sobre el equilibrio de poder en la zona y el grado de supervisión internacional. ¿Cómo reaccionarán otros actores regionales, desde las monarquías del Golfo hasta Israel? ¿Veremos una bajada sostenida de los precios de la energía o una volatilidad ligada a cada gesto de Teherán y Washington? Son preguntas que dominarán no solo la cumbre del G7, sino la política global de los próximos meses.