Donald Trump y PJ Velázquez (El Necio)

El Necio, conocido propagandista cubano, difundió este martes un video en el que aparece cargando alrededor de 30 litros de agua mientras recorre varias cuadras de La Habana y describe las dificultades para conseguir ese recurso básico. Sin embargo, en su explicación puso el foco en Estados Unidos y responsabilizó al presidente Donald Trump por la situación, presentando la escasez como una consecuencia de las restricciones relacionadas con el combustible y del supuesto “bloqueo petrolero” impulsado desde Washington. De esta manera, su relato coloca la responsabilidad principal fuera de Cuba y evita dirigir críticas hacia las autoridades encargadas de administrar los servicios públicos.

El discurso oficial cubano ha atribuido históricamente buena parte de las dificultades económicas y sociales de la Isla a las sanciones estadounidenses. En este caso, El Necio replicó ese guion: mostró una realidad cotidiana para numerosos residentes que deben trasladarse con recipientes para conseguir agua destinada a necesidades esenciales, pero concentró el mensaje en presentar las dificultades actuales como consecuencia de decisiones tomadas desde Estados Unidos. En su publicación no se observa un cuestionamiento directo a la gestión estatal de los acueductos ni a los problemas acumulados durante décadas en materia de mantenimiento e infraestructura.

La escena contrasta con la experiencia diaria de miles de habaneros que enfrentan cortes prolongados, tuberías rotas y plantas de bombeo sin electricidad por falta de combustible o fallas técnicas. Para familias que dependen del agua para cocinar, lavar y asearse, la diferencia entre tener o no tener el recurso puede significar gastar dinero en camiones cisterna, perder horas en filas o depender de la solidaridad vecinal. En un contexto de inflación y salarios bajos, cada litro de agua se convierte en un costo adicional que impacta el bolsillo y aumenta la ansiedad por la supervivencia.

La polémica también alcanza a la familia gobernante y a las diferencias entre las condiciones que enfrenta la población y el estilo de vida atribuido en redes sociales a miembros de la élite cubana. En particular, la publicación menciona a Raúl Guillermo Rodríguez Castro, conocido como “El Cangrejo”, y cuestiona si quienes forman parte de la familia del poder enfrentan las mismas dificultades para obtener agua. Esta comparación alimenta el malestar por la percepción de que existen dos Cubas: una que sufre apagones y escasez, y otra que disfruta de privilegios y acceso garantizado a recursos básicos.

El video terminó convirtiéndose así en un ejemplo del enfoque utilizado por el propagandista: mostrar una carencia que afecta a los cubanos, pero dirigir la explicación hacia el enemigo externo. Mientras tanto, la falta de agua continúa siendo una de las dificultades que afectan a residentes de distintas zonas de Cuba, obligados a buscar alternativas para cubrir necesidades básicas. La reacción en redes y medios independientes fue inmediata: portales como CubitaNOW, CiberCuba y Directorio Cubano replicaron la noticia y la titularon como un caso de “propaganda que evade la responsabilidad interna”. En Facebook, publicaciones sobre el caso acumularon miles de interacciones y cientos de comentarios que cuestionan la narrativa oficial.

El episodio revela un estado de ánimo marcado por la fatiga informativa y la desconfianza. En un país donde la migración masiva y la fuga de talento están directamente relacionadas con la falta de servicios básicos y la percepción de injusticia, casos como este alimentan la narrativa de que el sistema prioriza la defensa política sobre la solución de problemas concretos. ¿Es posible hablar de soberanía y dignidad cuando la población debe cargar litros de agua por las calles mientras el discurso oficial culpa al bloqueo? ¿Qué mensaje envía a la juventud que la explicación de una crisis hídrica sea externa, cuando las tuberías y plantas de bombeo son responsabilidad del Estado cubano?