Las cancelaciones y los cambios de horario de Air China han complicado los viajes entre Pekín y La Habana, una conexión que pasa por Madrid y que ahora enfrenta dificultades en medio de la crisis energética cubana. La Embajada de China en Cuba confirmó que el servicio CA866, correspondiente al regreso desde la capital cubana hacia Pekín, había sufrido modificaciones frecuentes y la suspensión de algunas salidas. Para atender a los viajeros afectados, la representación diplomática anunció un vuelo adicional, identificado como CA590, con salida prevista para el lunes 19 de octubre a las 22:30, hora local. Sin embargo, el aviso oficial atribuyó las alteraciones a «razones técnicas», sin mencionar expresamente la falta de combustible ni detallar qué problemas estaban impidiendo mantener la programación habitual. Esa diferencia entre la explicación diplomática y el contexto de dificultades para repostar plantea una pregunta: ¿cuánto se conoce realmente sobre las causas de estas interrupciones?

La operación extraordinaria permitió sacar de La Habana a pasajeros que habían quedado varados después de las alteraciones del servicio regular, según la información contrastada por Reuters. Los registros de FlightAware recogidos por esa agencia indican que el CA590 salió de la capital cubana durante la noche del 19 de octubre y aterrizó en Nasáu, Bahamas, a las 23:25 de ese mismo día. El itinerario contemplaba continuar posteriormente hacia Madrid y, desde allí, seguir hasta Pekín, por lo que la salida de Cuba no equivalía todavía a completar el regreso de los viajeros. La fecha resulta importante para reconstruir los hechos: el vuelo salió el lunes 19, no el martes 20 de octubre. Además, la habilitación de esta operación adicional no constituye, por sí sola, una confirmación de que todos los pasajeros afectados hayan podido viajar o de que el calendario ordinario haya quedado restablecido.

La escasez de combustible aparece como un elemento central del contexto, aunque debe distinguirse de la causa que las autoridades chinas comunicaron oficialmente para estas cancelaciones. Reuters informó que distintas aerolíneas han suspendido operaciones por problemas de reabastecimiento en Cuba, en medio del agravamiento de la crisis petrolera de la isla. En el caso del vuelo extraordinario de Air China, la escala en Nasáu quedó documentada, pero el comunicado diplomático no explicó si la falta de carburante fue el motivo específico de cada suspensión anterior. Presentar todas las incidencias como consecuencia confirmada de una sola causa iría, por tanto, más allá de lo que establece el aviso oficial. Lo comprobado es que los cambios del CA866 y la necesidad de organizar una salida adicional ocurrieron mientras las dificultades de suministro estaban afectando la actividad aérea internacional del país.

Nasáu, la escala incorporada al recorrido del vuelo extraordinario, también atraviesa un proceso de obras que conviene examinar sin confundirlo con un cierre general del aeropuerto. Nassau Airport Development Company, responsable del Aeropuerto Internacional Lynden Pindling, anunció el 24 de agosto trabajos de rehabilitación en la pista 14/32, con terminación prevista para el 31 de octubre de 2026. Jonathan Hanna, vicepresidente de Operaciones de la entidad, describió el proyecto como «una inversión fundamental para mantener la seguridad, la eficiencia y la fiabilidad a largo plazo», según una traducción del comunicado oficial. El operador explicó que, durante determinadas etapas, la actividad pasaría de dos pistas a una, aunque su estudio de capacidad preveía espacio suficiente para atender el tráfico esperado. Por ello, la existencia de esas obras no demuestra, por sí misma, que hayan provocado las cancelaciones de Air China, ni permite afirmar que el aeropuerto bahameño estuviera completamente cerrado.

La principal incógnita sigue siendo cuándo podrá mantenerse esta conexión sin modificaciones frecuentes y qué explicación detallada recibirán quienes dependen de ella para completar sus viajes. Al publicar su información el 20 de octubre, Reuters señaló que Air China y el organismo regulador de la aviación china no habían respondido de inmediato a sus solicitudes de comentarios, mientras el Ministerio de Relaciones Exteriores remitió las consultas a otros departamentos. La embajada, por su parte, sí confirmó las incidencias y la incorporación del CA590, pero el aviso citado no ofreció una fecha de normalización del servicio. Para los pasajeros, esa falta de precisión deja abiertas cuestiones sobre la estabilidad de las próximas salidas y la posibilidad de nuevas reprogramaciones. ¿Qué información adicional ofrecerán la compañía y las autoridades para aclarar lo sucedido y reducir la incertidumbre de quienes necesitan viajar entre Cuba, España y China?