Petróleos Mexicanos dejó de reportar exportaciones de crudo hacia Cuba durante el primer trimestre de 2026, pero sus registros sí incluyeron ventas de combustibles a la isla, una diferencia que cambia el alcance de la noticia. Entre enero y marzo, la empresa contabilizó un promedio de 900 barriles diarios de petrolíferos, por lo que no resulta correcto presentar ese periodo como una interrupción de todos los suministros energéticos. Tampoco corresponde utilizar esa cantidad como promedio del primer semestre, porque la cifra citada pertenece específicamente a los primeros tres meses del año. La información, recogida en el reporte que Pemex presentó ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos, permite identificar una reducción importante del intercambio, aunque no demuestra que México haya dejado de enviar cualquier tipo de petróleo durante todo 2026. La pregunta que abre este cambio es concreta: ¿qué ocurrió con las operaciones de crudo y qué explicación ofrecerá la petrolera sobre su ausencia en los registros?

El contraste económico muestra la dimensión del descenso: las ventas energéticas reportadas hacia Cuba pasaron de aproximadamente 3.100 millones de pesos mexicanos en enero-marzo de 2025 a 256,2 millones de pesos durante el mismo periodo de 2026. Esto representa una caída cercana al 92% en su valor medido en pesos, una comparación que no debe confundirse con el porcentaje de reducción del volumen transportado. En el primer trimestre de 2025 se habían registrado alrededor de 19.600 barriles diarios de crudo, además de 2.000 barriles diarios de productos petrolíferos. Un año después, el reporte citado únicamente consignó los 900 barriles diarios de combustibles, equivalentes a una disminución del 55% en esa categoría específica. Separar valor comercial, cantidad exportada y tipo de producto permite entender lo sucedido sin mezclar indicadores que describen aspectos diferentes de la relación energética entre ambos países.

La modificación de los registros coincidió con una medida estadounidense que elevó la presión sobre los países proveedores de Cuba, aunque esa coincidencia no establece por sí sola una relación de causa y efecto. El 29 de enero de 2026, Donald Trump firmó la orden ejecutiva 14380, vigente desde el día siguiente, que creó un procedimiento para imponer aranceles adicionales a mercancías procedentes de países que vendan o suministren petróleo a la isla. El documento señala que un gravamen adicional “podrá imponerse”, traducción del texto oficial en inglés, lo que distingue una autorización para actuar de una aplicación automática contra todos los proveedores. Además, define el término petróleo como “petróleo crudo o productos petrolíferos”, también en traducción, de manera que los combustibles están comprendidos dentro de su alcance. El mecanismo contempla evaluaciones de los departamentos de Comercio y Estado, seguidas de una decisión presidencial sobre la imposición y extensión de los aranceles.

Pemex reconoció riesgos relacionados con ese entorno comercial, pero el reporte citado no atribuyó expresamente la ausencia de exportaciones de crudo a la orden de Washington. “Los cambios en la política estadounidense, que reflejan un enfoque más proteccionista (incluidos aranceles, restricciones a la inversión, sanciones y políticas industriales), han incrementado la incertidumbre en las relaciones entre Estados Unidos y México”, señaló la compañía en el documento, según la reproducción de sus declaraciones consultada. La empresa también advirtió que un deterioro adicional de la relación bilateral podría afectar las condiciones económicas mexicanas, restringir su acceso al financiamiento internacional y aumentar la volatilidad de sus mercados. Estas observaciones describen riesgos empresariales, pero no equivalen a una confirmación de que los suministros de crudo se detuvieron por una instrucción estadounidense. ¿Hasta qué punto influyeron las amenazas arancelarias y qué otros factores comerciales u operativos intervinieron? La documentación citada no resuelve esas preguntas.

Otro elemento del caso es el cambio de denominación de la subsidiaria encargada de las operaciones con Cuba: Gasolinas Bienestar pasó a llamarse Servicios Logísticos Integrales Mumiya, S.A. de C.V., a partir del 31 de marzo de 2026. Ese movimiento corporativo no debe describirse, sin más pruebas, como la desaparición de la empresa o como una explicación de la reducción de sus exportaciones. Lo que puede sostenerse sobre el trimestre analizado es más preciso: no se reportaron ventas de crudo, continuaron registrándose combustibles y disminuyó considerablemente el valor del intercambio energético. Para determinar lo ocurrido después de marzo hacen falta registros correspondientes a los periodos posteriores, sin extender automáticamente los resultados iniciales al semestre o al año completo. El debate queda abierto entre la presión comercial estadounidense y la evolución de las operaciones mexicanas, pero cualquier conclusión sobre una suspensión total requiere evidencia adicional y una explicación expresa de los involucrados.