El dólar estadounidense amaneció este miércoles en 750 pesos cubanos dentro de la Tasa Representativa del Mercado Informal (TRMI) de elTOQUE. La cifra extiende a siete las jornadas consecutivas de depreciación del peso y confirma una subida de 75 CUP durante septiembre, equivalente a 11,1% frente al cierre de agosto. El euro también escaló hasta 855 CUP. Más que un dato financiero, el nuevo umbral resume una realidad cotidiana: buena parte de los precios, las remesas, los pasajes, los insumos privados y las expectativas familiares se miden fuera de la tasa oficial.
La versión estatal mantiene que el mercado informal responde a prácticas especulativas y a campañas de desestabilización. El Gobierno ha cuestionado repetidamente la tasa publicada por elTOQUE, mientras el Banco Central conserva para las personas naturales una referencia de 681 CUP por dólar en su segmento III. Sin embargo, la brecha de 69 pesos entre esa cotización y la referencia informal revela que el problema no se limita a un indicador digital. Cuando las personas no consiguen divisas con facilidad por vías formales, el mercado paralelo funciona como mecanismo de acceso, aunque con riesgos, precios dispares y ausencia de garantías.

El contraste es todavía mayor al observar las ofertas reales. La TRMI registró este miércoles propuestas para el dólar entre 620 y 880 CUP, una distancia de 260 pesos entre extremos. Eso significa que “750” no es un precio único ni necesariamente una tasa accesible en cada barrio. Es una mediana construida a partir de anuncios de compra y venta en redes sociales. La dispersión refleja incertidumbre, urgencias personales y una economía donde la información circula más rápido que las soluciones institucionales. Quien necesita dólares para emigrar, comprar medicamentos, pagar una gestión consular o reponer mercancía para un pequeño negocio puede terminar pagando bastante más.
La presión sobre el bolsillo llega por varias rutas. Para trabajadores estatales, jubilados y familias sin remesas, cualquier encarecimiento de la divisa multiplica la distancia entre ingresos en CUP y necesidades cotidianas. Para los negocios privados, el dólar caro eleva los costos de importación y empuja nuevos ajustes de precios. Para jóvenes que proyectan salir del país, aumenta el costo de visas, pasajes y trámites. Incluso quienes reciben remesas enfrentan una paradoja: el dinero enviado vale más en pesos, pero también crece la dependencia de una moneda que el salario nacional no puede reemplazar.
El episodio tiene antecedentes claros. Tras la Tarea Ordenamiento de 2021, el tipo de cambio oficial arrancó en 24 CUP por dólar, pero la reforma no eliminó la segmentación monetaria ni estabilizó el mercado. Desde entonces, el peso ha sufrido una depreciación sostenida en medio de inflación, escasez, caída productiva y deterioro del poder de compra. EFE señala que la economía cubana acumuló una contracción de 15% entre 2020 y 2025, según estimaciones independientes recogidas por la agencia. La escalada cambiaria actual ocurre, por tanto, sobre una estructura económica ya debilitada, no como un fenómeno aislado de septiembre.
El récord de 750 CUP obliga a mirar más allá de la disputa sobre quién fija la tasa correcta. La pregunta central es por qué tantas operaciones esenciales terminan dependiendo de un mercado informal fragmentado y volátil. Mientras la brecha entre la narrativa oficial y las decisiones económicas de las familias siga creciendo, ¿qué mecanismo real protegerá el salario en pesos? ¿Y cuánto tiempo podrá sostenerse una economía donde ahorrar, emprender o migrar depende cada vez más de conseguir divisas?
