El aeropuerto José Martí lanza una convocatoria “urgente” para rehacer el piso exterior de su Terminal 3, la puerta principal de entrada aérea a Cuba, y lo hace abriéndole la puerta tanto a empresas estatales como a mipymes y otros actores no estatales. Según la información oficial, se busca una entidad especializada en fundición de granito integral para el pavimento exterior, una zona sometida a un desgaste constante por el flujo de pasajeros, maletas y vehículos de apoyo, lo que obliga a intervenir con materiales más resistentes y soluciones duraderas. La Terminal 3 es presentada por la propia administración del aeropuerto como la más moderna y la que recibe la mayor cantidad de viajeros del país, con capacidad para atender a alrededor de 1 500 pasajeros por hora en hora pico y unos tres millones al año, de ahí la relevancia de cualquier obra que impacte en la experiencia de usuarios y aerolíneas. En años recientes, funcionarios del sector han explicado que esta terminal forma parte de un programa de inversiones que incluye ampliaciones, mejoras de climatización y reorganización de flujos de llegada y salida, con el objetivo declarado de reducir tiempos de espera y hacer más eficiente el tránsito de viajeros.

La convocatoria para el nuevo pavimento especifica que pueden participar tanto empresas estatales cubanas como formas de gestión no estatal: micro, pequeñas y medianas empresas, cooperativas y otros actores autorizados en el marco legal vigente. Las entidades interesadas deben contactar a la Unidad de Aeródromo del aeropuerto mediante los teléfonos incluidos en el anuncio, lo que indica que el proceso se canaliza de manera directa desde la administración de la terminal. Aunque en el comunicado no se hace público un plazo de presentación de ofertas ni una fecha exacta de inicio de los trabajos, el carácter “urgente” sugiere que el objetivo es contratar y ejecutar la obra en el menor tiempo posible, probablemente para aprovechar ventanas de menor tráfico o coordinar con otros trabajos de mantenimiento ya programados. En paralelo, el gobierno ha anunciado un plan hasta 2030 que incluye la ampliación y remodelación de esta misma terminal, con la meta de incrementar en aproximadamente un 30% la capacidad de recepción de pasajeros, lo que sitúa esta intervención de pavimento dentro de una agenda más amplia de actualización de la infraestructura.

La importancia de la Terminal 3 en el sistema aeroportuario cubano ayuda a entender por qué un detalle aparentemente acotado como el piso exterior se convierte en noticia. Esta área concentra no solo el tránsito de quienes entran y salen del país, sino también la operación de ómnibus, taxis, vehículos de touroperadores y servicios de apoyo, lo que incrementa el desgaste del pavimento y puede generar baches, roturas y acumulación de agua si no se mantiene adecuadamente. En 2023 y 2024, directivos de la Corporación de la Aviación Cubana y del propio aeropuerto informaron de otras obras en la terminal, como la reparación de carruseles de equipaje, la instalación de nuevos equipos de rayos X, la ampliación de salas de espera y la mejora de la climatización para mantener parámetros de confort en los salones. El anuncio de la fundición de granito integral en el área exterior se suma así a una lista de acciones que buscan, al menos en el plano oficial, responder a críticas de usuarios sobre organización, calor, falta de espacio y deterioro visible en algunos puntos de la instalación.

Un elemento llamativo de esta convocatoria es la apertura explícita a actores privados nacionales en un espacio históricamente dominado por empresas estatales, especialmente en un lugar tan sensible como el principal aeropuerto internacional del país. Desde que se aprobaron las mipymes y otras formas de gestión no estatal, el gobierno ha reiterado que pueden participar en proyectos de infraestructura y servicios, aunque en la práctica su presencia en grandes obras sigue siendo limitada. Que el aeropuerto José Martí convoque de forma pública a estos actores a competir por una obra concreta plantea varias preguntas: ¿responde a la falta de capacidad de las empresas estatales de la construcción para asumir todas las tareas? ¿Es un intento de abaratar costos o de acelerar plazos de ejecución? ¿Podría ser también una señal de que, al menos en ciertos segmentos, el Estado está dispuesto a ceder espacio a gestores privados en instalaciones estratégicas si eso ayuda a mantenerlas operativas?

Este movimiento se produce, además, en un contexto de tensiones energéticas y económicas que han afectado al propio aeropuerto. En febrero de 2026 se difundieron imágenes de la Terminal 3 a oscuras durante un apagón masivo en La Habana, un episodio que alimentó críticas sobre la resiliencia de las infraestructuras más importantes del país. Al mismo tiempo, el Ministerio de Transporte y la aviación civil han reiterado que se trabaja en la pavimentación de pistas, la ampliación de áreas de pasajeros y la modernización de sistemas de iluminación y climatización en varias terminales, incluida la capitalina. En ese escenario, una obra como la fundición de un nuevo pavimento exterior puede verse como un paso más dentro de una estrategia de “parches” sucesivos o como parte coherente de un programa de modernización con recursos limitados; la diferencia, en buena medida, la marcarán los tiempos de ejecución, la calidad del trabajo contratado y la percepción que construyan los propios usuarios cuando transiten por ese espacio renovado.