Cuba anunció este 20 de octubre la incorporación de 44 vehículos eléctricos de carga para distribuir medicamentos, insumos médicos y otros suministros necesarios para el funcionamiento de sus instituciones sanitarias, en un contexto de escasez de combustible. Cada unidad tiene una capacidad de 3,2 toneladas y, según la información de la Agencia Cubana de Noticias reproducida por Escambray, los equipos serán distribuidos entre la capital y las demás provincias. El ministro de Transporte, Eduardo Rodríguez Dávila, presentó la adquisición como una respuesta a las dificultades para trasladar recursos destinados a la salud pública, aunque su alcance será parcial frente a las necesidades existentes. El propósito es reforzar un eslabón concreto de la atención sanitaria: el movimiento de las cargas disponibles hacia los centros que las necesitan. La pregunta que abre el anuncio es hasta dónde podrá mejorar esa distribución con la nueva flota y qué condiciones harán falta para mantenerla funcionando de manera estable.
La distribución anunciada reserva 20 vehículos para La Habana y los otros 24 para las restantes provincias, donde serán gestionados por las empresas provinciales de transporte. En la capital, la operación quedará en manos de TRANSMED, una entidad que hasta ahora se había dedicado al traslado de trabajadores de la salud y que ampliará sus responsabilidades al movimiento de mercancías vinculadas al sector. La compra fue financiada mediante el Fondo para el Desarrollo del Transporte Público, utilizado por el Ministerio del Transporte para impulsar proyectos de movilidad de pasajeros y cargas. Según explicó Rodríguez Dávila, ese mecanismo también busca acompañar la transición hacia medios eléctricos y el aprovechamiento de fuentes renovables. Sin embargo, la información oficial consultada no detalla cuántas unidades recibirá cada provincia ni presenta una relación de hospitales, almacenes o recorridos que serán atendidos, por lo que todavía no permite precisar la cobertura territorial del servicio.
Uno de los puntos centrales del proyecto será la recarga, porque el anuncio no se limita a adquirir vehículos: también contempla infraestructura para abastecerlos de electricidad. El ministro informó que ya fueron contratadas estaciones equipadas con paneles solares fotovoltaicos, destinadas a respaldar tanto estas unidades como otros medios eléctricos comprados anteriormente. No obstante, la contratación no equivale a confirmar que esas instalaciones estén terminadas y operativas, y el reporte de la Agencia Cubana de Noticias no indica su cantidad, ubicación o fecha de puesta en funcionamiento. La adquisición también incluye insumos para mantenimiento y reparaciones, un componente que el titular presentó como necesario para prolongar la vida útil de los equipos mediante una explotación responsable. Quedan, por tanto, preguntas concretas para evaluar el resultado de la inversión: ¿cuándo estará disponible la infraestructura de carga y cómo se organizarán los recorridos mientras se completa ese respaldo energético?
La incorporación de los vehículos amplía una iniciativa de transporte sanitario que comenzó meses antes, pero conviene distinguir aquella inversión del anuncio actual. El 23 de febrero, Granma informó del inicio de operaciones de TRANSMED en La Habana con 25 ómnibus de combustión, de 28 plazas cada uno, y nueve microbuses eléctricos, con capacidad para 13 pasajeros por unidad. Esa flota inicial fue adquirida mediante el mismo fondo y representó una inversión superior a cinco millones de dólares, una cifra que corresponde al proyecto de febrero y no al costo de los 44 vehículos anunciados ahora. Durante la inauguración, Rodríguez Dávila afirmó que se trataba de «apoyar a un sector del cual dependemos todos, que es la salud». El programa contemplaba conexiones entre los 15 municipios habaneros y hospitales del Cinturón del Príncipe y El Retorno, además de apoyo al traslado de pacientes con tratamientos especiales.
Los antecedentes también muestran que las autoridades habían previsto una cobertura incompleta desde el arranque de TRANSMED, aunque aquella evaluación se refería al transporte de personas y no a la nueva distribución de cargas. En febrero, su administradora, Yuleidis Macías Reina, explicó que el servicio no cubriría inicialmente toda la demanda y que se proyectaba atender el 70% de las necesidades del sector, con posibles refuerzos según los requerimientos de Salud Pública. Granma informó entonces, además, de una entrega complementaria a otras provincias de 15 microbuses y 34 furgones de carga eléctricos, pero los reportes consultados no aclaran la relación entre aquellos furgones y los 44 vehículos anunciados en octubre, por lo que no corresponde sumarlos como una sola flota verificada. La nueva medida se concentra en mejorar el transporte de suministros y no constituye, por sí misma, un anuncio de mayor producción o importación de medicamentos. Más allá de la cantidad de equipos incorporados, el seguimiento tendrá que responder una pregunta esencial: ¿cuánto mejorará la llegada de los recursos disponibles a las instituciones sanitarias y cómo se informará ese resultado a la población?
