Hansi Flick parece haber elegido una línea bastante clara para afrontar una temporada en la que el regreso de José Mourinho al banquillo del Real Madrid vuelve a poner al clásico Barça-Madrid bajo una atención especial. La información publicada por SPORT apunta a que desde el entorno azulgrana se habría recomendado al entrenador alemán no entrar en comentarios sobre Mourinho ni sobre el conjunto blanco, salvo cuando el calendario obligue a hablar directamente del rival. Sin embargo, conviene hacer una precisión: no existe, al menos públicamente, una confirmación oficial del FC Barcelona que presente esta recomendación como una orden interna, por lo que debe tratarse como una información periodística y no como una decisión institucional confirmada. Lo que sí puede comprobarse es que Flick ha mostrado recientemente una tendencia a concentrar sus respuestas en el Barça y en sus propios objetivos, una actitud que podría servir para mantener al equipo alejado de debates que no aportan nada deportivo. ¿Es simplemente el estilo de Flick o existe realmente una estrategia para evitar que el regreso de Mourinho genere una nueva guerra dialéctica?
La actitud del técnico alemán resulta todavía más llamativa por el contexto que rodea actualmente al Real Madrid. Mourinho inició su segunda etapa en el club con la presión habitual que acompaña al banquillo madridista y, en sus primeras comparecencias, ha hablado principalmente de construir estabilidad y devolver al equipo a una dinámica ganadora. Después de la derrota por 1-0 frente al Real Betis, el entrenador portugués defendió el rendimiento de sus jugadores y aseguró: “El equipo ha hecho un gran partido. A veces se pierde y no se sabe por qué ni cómo explicarlo”, mientras también sostuvo que el Madrid había sido muy dominante y había generado numerosas oportunidades. Esa derrota, además, fue la primera del Real Madrid de Mourinho en esta Liga y llegó después de que Kylian Mbappé fallara un penalti en los minutos finales, según los registros oficiales de LaLiga. Con Mourinho de regreso, ¿podría cualquier comentario de Flick sobre el Madrid terminar convirtiéndose en un nuevo titular y desviar la atención del rendimiento de su propio equipo?
La realidad es que Flick sí ha hablado del Real Madrid recientemente, lo que demuestra que no existe una prohibición absoluta para referirse al eterno rival. El 5 de septiembre, después de la derrota madridista contra el Betis, el entrenador azulgrana fue preguntado por el resultado y respondió de manera bastante fría: “Jugó bien. Tuvo ocasiones. Esto es fútbol y puede pasar”, sin convertir la respuesta en una crítica hacia Mourinho o sus futbolistas. Además, en la rueda de prensa previa al partido contra el Valencia, el propio Barça destacó que Flick insistió en concentrarse en lo que realmente importaba para su equipo y recordó que cualquier encuentro podía ser complicado. Esto permite establecer una diferencia importante entre no hablar del Madrid y hablar de él sin entrar en provocaciones: Flick puede responder cuando le preguntan, pero parece decidido a no alimentar una conversación que pueda terminar girando alrededor del rival.
Mientras tanto, Mourinho continúa demostrando que sus ruedas de prensa pueden generar titulares incluso cuando el tema inicial es estrictamente deportivo. Antes del debut del Madrid en la Champions League, el portugués volvió a cuestionar públicamente la actuación arbitral relacionada con el penalti de Mbappé y preguntó por qué el lanzamiento no había sido repetido, llegando a plantear si el VAR desconocía las reglas o simplemente no quiso intervenir. La situación incluso provocó una respuesta del Comité Técnico de Árbitros, que defendió posteriormente que el VAR había aplicado correctamente el reglamento en aquella acción. En ese escenario, cualquier intercambio entre Mourinho y un entrenador del Barça podría crecer rápidamente mucho más allá de los 90 minutos, especialmente por la historia que rodea al portugués y su relación con el fútbol español. ¿Es entonces prudencia que Flick mantenga distancia o sería precisamente una oportunidad para responder cuando considere que corresponde?
Por ahora, los hechos apuntan a que el entrenador del Barcelona está priorizando el rendimiento de su plantilla por encima de cualquier disputa externa. El Barça comenzó la temporada con buenas sensaciones, ganó 0-5 al Valencia en Mestalla y posteriormente se preparó para iniciar su camino en la Champions League ante el Feyenoord, mientras Flick insistía en mantener la actitud y la concentración del grupo. En una comparecencia más reciente, incluso advirtió que si el equipo cambia su actitud podría ir “por el mal camino”, una frase que refleja dónde parece estar colocando su atención: en el trabajo diario y no en las declaraciones del rival. Por eso, más que hablar de una supuesta orden del Barça, los datos permiten hablar de una estrategia de bajo perfil que Flick ya está aplicando por iniciativa propia o, al menos, que encaja con la filosofía pública que está mostrando. La pregunta queda abierta: ¿puede el silencio de Flick convertirse en la mejor manera de competir contra un Mourinho que históricamente ha sabido convertir las ruedas de prensa en otro escenario de juego?
