Jean-Paul Rappeneau muere a los 94 años: ¿se despide el último gran artesano del cine francés?

Jean-Paul Rappeneau, director y guionista francés conocido internacionalmente por Cyrano de Bergerac, murió el martes 1 de septiembre de 2026 en París, a los 94 años. Uno de sus hijos confirmó el fallecimiento a la Agencia France-Presse, y la noticia fue recogida por medios públicos franceses como Franceinfo, France Culture y TV5Monde. Nacido el 8 de abril de 1932 en Auxerre, en el centro de Francia, dejó una filmografía breve pero decisiva dentro del cine europeo. Dirigió solo ocho largometrajes a lo largo de cerca de cinco décadas, una cifra que contrasta con la amplitud de su influencia. ¿Por qué un cineasta con una obra tan selecta logró marcar a varias generaciones de espectadores y profesionales?

Rappeneau fue un autor asociado a la aventura, el ritmo, la comedia romántica y las grandes producciones de época. La prensa francesa lo definió como un creador de estilo muy cuidado, capaz de llevar el espectáculo al cine sin renunciar a la literatura, la emoción y la complejidad de los personajes. Le Figaro describió su trabajo como “la alta costura del séptimo arte”, mientras Le Monde lo consideró una “personalidad aparte” del cine francés. Esa reputación se construyó a partir de películas ambiciosas, con repartos de primer nivel, movimientos de cámara elaborados y relatos donde el humor convivía con el drama. Su cine apostaba por una puesta en escena grande, pero mantenía una atención especial a los diálogos y a la energía de los intérpretes.

Jean-Paul Rappeneau, réalisateur de « Cyrano de Bergerac », est mort

Antes de asumir la dirección, Rappeneau trabajó como guionista para cineastas reconocidos. Entre sus primeros créditos figuran Zazie en el metro (1960) y Una vida privada (1962), ambas dirigidas por Louis Malle. También participó en el guion de El hombre de Río (1964), thriller de Philippe de Broca protagonizado por Jean-Paul Belmondo. Esa etapa le permitió entrar en contacto con una generación que renovaba el cine francés desde registros muy distintos. Su debut como director llegó en 1966 con La vida en el castillo —conocida en español también como Esposa ingenua—, una comedia romántica situada cerca de la liberación de Francia durante la Segunda Guerra Mundial. Catherine Deneuve encabezó aquella primera película, iniciando una colaboración importante dentro de su carrera.

Deneuve volvió a trabajar con Rappeneau en Le Sauvage (1975), película coprotagonizada por Yves Montand. La historia sigue a un hombre que vive apartado en una isla del Caribe y termina involucrado con una mujer que huye de su propia boda. El filme confirmó el interés del director por los personajes en movimiento, los encuentros inesperados y las tramas donde el amor y la aventura se mezclan. Más adelante dirigió Tout feu, tout flamme (1982), con Isabelle Adjani e Yves Montand, y amplió su reconocimiento con El húsar en el tejado (1995), protagonizada por Juliette Binoche y Olivier Martinez. En 2003 estrenó Bon voyage, con Isabelle Adjani, Gérard Depardieu y Virginie Ledoyen, una obra ambientada durante la ocupación alemana de Francia.

Su gran consagración internacional llegó con Cyrano de Bergerac, adaptación de la obra teatral de Edmond Rostand, estrenada en 1990. Gérard Depardieu interpretó al famoso espadachín, poeta y enamorado Cyrano, acompañado por Anne Brochet, Vincent Pérez y Jacques Weber. La cinta llevó a la pantalla la pieza de 1897 conservando sus versos en alejandrinos, un reto creativo que Rappeneau asumió junto al guionista Jean-Claude Carrière. La historia del hombre que esconde su amor por Roxane detrás de cartas y palabras prestadas conectó con el público francés e internacional. En Francia reunió más de 4,7 millones de espectadores y, según los balances disponibles, superó los 10 millones de asistentes en todo el mundo. ¿Cómo logró una historia clásica, escrita en verso y situada en el siglo XVII, convertirse en una de las películas francesas más universales de su tiempo?

La película tuvo una destacada carrera en festivales y premios. En el Festival de Cannes de 1990, Gérard Depardieu recibió el premio a la mejor interpretación masculina por su papel como Cyrano. En los Premios César de 1991, la producción obtuvo diez galardones de 13 nominaciones, incluidos mejor película, mejor director y mejor actor para Depardieu. También ganó el Globo de Oro a la mejor película en lengua extranjera, cuatro premios BAFTA y el Óscar al mejor diseño de vestuario para Franca Squarciapino. Además, fue nominada a cinco premios de la Academia de Hollywood, entre ellos mejor actor y mejor película internacional. El reconocimiento colocó a Rappeneau entre los directores franceses con mayor proyección mundial de las últimas décadas del siglo XX.

Mort de Jean-Paul Rappeneau : quand le réalisateur posait ses caméras dans  le Gard pour tourner "Cyrano de Bergerac" - midilibre.fr

Su último largometraje fue Grandes familias (Belles familles), estrenado en 2015, no en 2025 como se ha difundido en algunos resúmenes. La comedia dramática estuvo protagonizada por Mathieu Amalric, quien encarna a un financiero francés instalado en Shanghái que regresa a Francia y descubre que la casa familiar está a punto de venderse. Con esa película, Rappeneau cerró una carrera marcada por la paciencia creativa y por la elección cuidadosa de cada proyecto. Su muerte no solo invita a revisar Cyrano de Bergerac, sino también a recuperar títulos como La vida en el castillo, Le Sauvage, El húsar en el tejado y Bon voyage. Su obra deja una conversación abierta sobre el cine francés: ¿puede el gran espectáculo de autor sobrevivir en una industria dominada por franquicias, plataformas y producciones aceleradas.