¿Un clásico cubano en la cuna del ballet ruso? Giselle llegó a Nizhni Nóvgorod.
El Ballet Nacional de Cuba (BNC) presentó Giselle el martes 29 de septiembre en el Teatro Estatal Académico de Ópera y Ballet Pushkin de Nizhni Nóvgorod. Fue la tercera escala de su gira por Rusia, después de las funciones en el Mariinsky de San Petersburgo y el Bolshoi de Moscú. La compañía, dirigida por Viengsay Valdés, llevó la versión coreográfica de Alicia Alonso de una obra estrechamente ligada a su repertorio. La presentación reunió a bailarines cubanos con la orquesta del teatro anfitrión. ¿Qué ocurre cuando una compañía de Cuba interpreta uno de sus títulos más conocidos ante el público ruso, heredero de una gran tradición del ballet?
Anette Delgado asumió el papel de Giselle y Ányelo Montero interpretó a Albrecht. Ernesto Díaz encarnó a Hilarión, mientras Clotilde Peón fue la madre de Giselle y Yankiel Vázquez interpretó a Wilfred. La solista Laura Kamila debutó como la Reina de las Wilis, uno de los papeles destacados de la función. La orquesta del Teatro Pushkin tocó bajo la dirección de la maestra Idalgel Marquetti. El comunicado del BNC calificó el debut de Kamila de «sensacional»; se trata de la valoración de la propia compañía, no de una crítica independiente.
La obra presentada no es una creación nueva para esta gira. El BNC interpreta la versión de Alicia Alonso, basada en la coreografía original de Jules Perrot y Jean Coralli y en posteriores reposiciones de Marius Petipa, con música de Adolphe Adam. Esa historia explica por qué una misma Giselle puede reunir aportes de distintas épocas. Para la compañía cubana, la versión de Alonso se ha convertido en una carta de presentación internacional. En Nizhni Nóvgorod, esa herencia pasó por un elenco en el que convivieron figuras experimentadas y un debut en un papel importante.
La ruta rusa comenzó el 24 de septiembre en el escenario histórico del Teatro Mariinsky, dentro del XII Foro Internacional de Culturas Unidas de San Petersburgo. Allí también encabezaron el reparto Delgado y Montero, acompañados por Ernesto Díaz como Hilarión y Gabriela Druyet como Reina de las Wilis. El 27 de septiembre, la compañía actuó en la Nueva Escena del Bolshoi de Moscú. Para esa función, el programa anunciado asignó los papeles principales a Viengsay Valdés como Giselle y Dani Hernández como Albrecht, con Ana Pessino como Reina de las Wilis. El cambio de intérpretes muestra que la gira permite presentar distintas lecturas del mismo ballet sin alterar el título elegido para las cuatro ciudades.
Antes de comenzar la gira, Valdés explicó a Rosconcert lo que significaba volver a actuar en Rusia. «Siempre hemos admirado el ballet ruso. La función que presentamos hoy al público es fruto de esta cooperación de larga data», dijo la directora general del BNC, según la declaración difundida por la entidad organizadora. También describió la visita como «un hito importante» para fortalecer los vínculos culturales entre ambos países. Sus palabras sitúan las funciones en un contexto de intercambio artístico, además del desafío de bailar en escenarios de referencia internacional. La acogida concreta de cada presentación, sin embargo, debe contarse a partir de hechos y declaraciones identificables, no solo de calificativos como «éxito».
Al finalizar la función de Nizhni Nóvgorod, la dirección del Teatro Pushkin transmitió un mensaje de felicitación al conjunto cubano. Según el equipo de prensa del BNC, el teatro describió lo visto como una «actuación espectacular». En ese mensaje también agradeció a la compañía y a Rosconcert por hacer posible la visita. Rosconcert organiza la gira con apoyo del Ministerio de Cultura de Rusia. La nota disponible recoge esa reacción institucional, pero no ofrece cifras de asistencia ni testimonios de espectadores; por ello, no permite medir por sí sola la respuesta de toda la sala.
La última función del recorrido está prevista para el 3 de octubre en el Teatro Académico de Ópera y Ballet Dmitri Shostakóvich, en Samara. El reparto anunciado para esa escala incluye a Viengsay Valdés y Dani Hernández en los personajes principales, y a Nadila Estrada como Reina de las Wilis. Aún se trata de una presentación futura: no corresponde describirla como realizada ni anticipar su recepción. Por ahora, el balance confirmado es que el BNC ya llevó Giselle a San Petersburgo, Moscú y Nizhni Nóvgorod. Cuando concluya la gira, quedará una pregunta más amplia que la de los aplausos de una noche: ¿qué nuevas oportunidades de intercambio pueden nacer de este regreso a los escenarios rusos?
