El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, reconoció públicamente el fracaso de medidas económicas clave y anunció que dejarán de aplicarse de forma generalizada, en medio de una crisis marcada por inflación descontrolada, economía paralizada y escasez de electricidad, combustible y medicinas. El reconocimiento se produce en un contexto de la peor crisis en décadas de la historia reciente de la isla, descrita por la Organización de las Naciones Unidas como una “crisis humanitaria agravada”
El régimen cubano ha anunciado este viernes un drástico paquete de cambios estructurales bajo el denominado “Programa Económico y Social para el 2026”, dado a conocer por el propio líder cubano, para hacer frente a una de las crisis más severas de su historia reciente y en medio de una enorme presión del Gobierno de Donald Trump, que asfixia a la economía con duras sanciones y ha ampliado el cerco contra el liderazgo político, incluyendo medidas contra el propio Díaz-Canel y el expresidente Raúl Castro.
Las nuevas directrices incluyen una descentralización inédita del pesado aparato estatal, la participación de las empresas públicas en el mercado cambiario, la autorización de inversiones a cubanos en el exterior, el fin de subsidios a productos y una severa reducción de la burocracia, con el objetivo de dinamizar una economía paralizada por el centralismo. A partir de ahora, los municipios tendrán “todas las posibilidades de decidir cuáles son sus empresas, cuáles son sus actores económicos, cuáles son las matrices de interrelación de estos actores económicos, cómo se conciben, cómo se construyen los sistemas productivos locales, cómo se aprovechan las fortalezas endógenas”.
El núcleo del grupo asesor lo integran tres economistas que durante años han expresado posturas reformistas en medios independientes y que en algunos casos llevan tiempo fuera de los círculos oficiales: Omar Everleny, Juan Triana y Julio Carranza. Los cinco expertos tienen puntos de vista que difieren, pero coinciden en pautas generales como: dar más peso al sector privado, abrir la isla a la inversión extranjera, otorgar mayor autonomía a las empresas estatales, fomentar la producción local y resolver el caos monetario que genera distorsiones con dos monedas, tres cambios oficiales y una tasa informal.
El programa, articulado en seis ejes, incluye cambios en el sistema de dirección económica, autonomía municipal, autonomía empresarial, recuperación agrícola, comercio exterior e inversión extranjera. Permite a municipios y empresas estatales operar con mayor independencia y busca atraer inversiones extranjeras, en un intento por hacer frente a la grave crisis que atraviesa Cuba, incluyendo medidas que otorgan mayor autonomía al sector privado y las empresas estatales, además de incentivar la inversión extranjera.
