Ministerio del Transporte anunció nuevas medidas que impactarán la movilidad de los ciudadanos en todo el país como consecuencia de la creciente escasez de combustible que atraviesa Cuba, una situación que continúa afectando sectores clave de la economía y los servicios públicos.
A partir del 18 de junio, las plazas disponibles en ómnibus nacionales, trenes y la ruta marítima entre Gerona y Batabanó serán asignadas prioritariamente a personas con situaciones consideradas urgentes, entre ellas pacientes con citas médicas, familiares de fallecidos y ciudadanos que necesiten regresar a su lugar de residencia.
Las autoridades insistieron en que no existe una prohibición para viajar entre provincias. Sin embargo, reconocieron que las capacidades disponibles serán significativamente menores y que la asignación de pasajes estará sujeta a un sistema de evaluación y priorización gestionado por grupos de trabajo creados en cada territorio.
Como parte de las medidas, también fue suspendida temporalmente la aplicación Viajando, utilizada por miles de cubanos para la compra y reserva de boletos. Según la información oficial, la interrupción responde a ajustes en los sistemas de seguridad de la plataforma, aunque hasta el momento no se ha informado una fecha para el restablecimiento del servicio.
La reducción de las frecuencias afectará directamente a numerosas rutas nacionales. Los trenes con destino al oriente del país pasarán a circular con una frecuencia mínima de una salida cada 16 días, mientras que varias rutas de ómnibus interprovinciales operarán con apenas una salida semanal. Para muchos viajeros habituales, esto podría traducirse en mayores tiempos de espera y dificultades para trasladarse por motivos laborales, familiares o personales.
La decisión se produce en medio de una compleja situación energética que continúa golpeando a la isla. La escasez de combustible no solo afecta al transporte de pasajeros, sino también al funcionamiento del transporte urbano, la distribución de mercancías, la actividad agrícola, los servicios estatales y parte de la generación eléctrica nacional.
Durante los últimos meses, numerosas provincias han experimentado prolongados cortes de electricidad, dificultades en el abastecimiento de productos básicos y limitaciones en servicios esenciales. La falta de combustible ha obligado además a reducir operaciones en distintos sectores productivos, afectando la cadena de suministros y el movimiento de bienes dentro del país.
Especialistas señalan que el transporte constituye uno de los pilares fundamentales para el funcionamiento de la economía, por lo que cualquier reducción significativa en su capacidad tiene un impacto directo en la movilidad laboral, el comercio interno y la calidad de vida de la población.
Para muchos ciudadanos, las nuevas restricciones representan una preocupación adicional en un escenario ya marcado por la inflación, la escasez de alimentos y medicamentos, la disminución del poder adquisitivo y las dificultades para acceder a servicios básicos. Mientras tanto, las autoridades continúan buscando alternativas para enfrentar la crisis energética y garantizar el funcionamiento de actividades consideradas prioritarias.
La medida evidencia la magnitud de los desafíos que enfrenta actualmente el país y refleja cómo la falta de combustible se ha convertido en uno de los principales obstáculos para la recuperación económica y la normalización de los servicios públicos.
