El Ballet Nacional de Cuba abre su gira en Rusia: ¿qué significa llevar “Giselle” al Mariinsky?
El Ballet Nacional de Cuba inicia este 24 de septiembre una gira por Rusia con una función de Giselle en el Teatro Mariinsky de San Petersburgo. La presentación forma parte de la programación del XII Foro Internacional de Culturas Unidas, celebrado del 24 al 26 de septiembre bajo el lema “Culturas unidas, valores comunes”. La compañía, dirigida por Viengsay Valdés, llevará a escena la versión coreográfica de Alicia Alonso sobre la obra original de Jean Coralli y Jules Perrot. La función está programada para las 19:00 horas y tendrá una duración aproximada de dos horas, con un intermedio. Abrir la gira en el Mariinsky coloca al conjunto cubano frente a uno de los públicos más conocedores y exigentes del ballet clásico.
Los primeros bailarines Anette Delgado y Ányelo Montero interpretarán los papeles principales de Giselle y Albrecht en la función inaugural. Delgado encarnará a la joven campesina que muere tras descubrir que su amado le ocultó su identidad, mientras Montero asumirá el rol del noble Albrecht. Ernesto Díaz interpretará a Hilarión, personaje que también bailará durante todas las presentaciones previstas en Rusia. Gabriela Druyet estará a cargo de Myrtha, la Reina de las Wilis, una figura de gran fuerza dramática en el segundo acto. Clotilde Peón interpretará a Berthe, madre de Giselle, completando un elenco que reúne a varias generaciones de la compañía cubana.

La función tendrá además una presencia cubana decisiva en el foso orquestal. Idalgel Marquetti dirigirá a la Orquesta del Teatro Mariinsky en la música de Adolphe Adam, compositor de la partitura original de Giselle. La dirección musical es esencial en una obra que exige precisión entre baile, pantomima, tempo y atmósfera dramática. Dani Hernández interpretará al Príncipe de Courland y Ana Pessino a Bathilde, la prometida de Albrecht, mientras Yankiel Vázquez y Álvaro Toranzo completan los personajes de Wilfrid y el jefe del campamento. Esa articulación entre solistas, cuerpo de baile, orquesta y equipo técnico permitirá presentar la versión cubana del clásico en una de las instituciones teatrales más reconocidas del mundo.
Anette Delgado calificó como un orgullo abrir la gira en un teatro de tanta relevancia internacional. “Al interpretar Giselle en San Petersburgo para mí va a ser realmente todo un reto”, afirmó en declaraciones antes de la función. La bailarina explicó que la responsabilidad no se limita a su nombre, porque sobre el escenario también está “el prestigio del Ballet Nacional de Cuba”. “Espero que realmente lo disfruten y que valoren el trabajo que hemos hecho para presentarnos aquí”, añadió. Sus palabras reflejan el peso que tiene actuar en una ciudad con una tradición histórica de formación y producción de ballet.
La versión de Giselle que presenta el BNC ocupa un lugar especial en la historia de la compañía. Alicia Alonso desarrolló una lectura coreográfica que parte de la obra creada por Jean Coralli y Jules Perrot, y que se convirtió en una de las cartas de presentación internacionales del ballet cubano. El argumento se inspira en una leyenda germánica recogida por el poeta Heinrich Heine y cuenta la historia de jóvenes que mueren antes de casarse y se convierten en Wilis. Durante el primer acto, el amor de Giselle y Albrecht se quiebra por el engaño; en el segundo, la protagonista reaparece como espíritu y protege a quien la traicionó. La obra combina virtuosismo técnico, actuación, romanticismo y el trabajo colectivo del cuerpo de baile, especialmente en la célebre escena blanca de las Wilis.

Después de San Petersburgo, la gira continuará en otros tres escenarios rusos. El 27 de septiembre, el Ballet Nacional de Cuba se presentará en el Teatro Bolshói de Moscú con Viengsay Valdés en el papel de Giselle y Dani Hernández como Albrecht. La compañía viajará luego al Teatro Alexander Pushkin de Nizhni Nóvgorod para actuar el 29 de septiembre, con Anette Delgado y Ányelo Montero nuevamente como protagonistas. El recorrido cerrará el 3 de octubre en el Teatro Dimitri Shostakovich de Samara, donde Valdés y Hernández volverán a encabezar la función. En cada ciudad, la compañía mostrará una misma producción con distintos elencos, una oportunidad para apreciar la diversidad interpretativa de sus principales figuras.
El Foro Internacional de Culturas Unidas de San Petersburgo se celebra desde 2012 y funciona como una plataforma de cooperación y debate sobre arte, patrimonio y políticas culturales. En ese contexto, la actuación del BNC adquiere un sentido que va más allá de una función aislada: sitúa al ballet cubano dentro de un intercambio internacional entre instituciones, creadores y públicos. La gira también permite que la compañía comparta su versión de Giselle en teatros vinculados históricamente con la tradición clásica rusa. Para el BNC, el desafío consiste en honrar el legado de Alicia Alonso y, al mismo tiempo, mostrar la vitalidad de los artistas que hoy sostienen ese repertorio. ¿Cómo recibirá el público ruso esta lectura cubana de una de las obras más emblemáticas del ballet romántico?
