¿Sevilla cabe en el Viejo San Juan? La Feria de Abril estrena versión boricua.

Puerto Rico celebrará por primera vez una Feria de Sevilla inspirada en la tradicional Feria de Abril, una de las fiestas populares más reconocidas de España. El evento se realizará el sábado 14 de noviembre de 2026, de 11:00 a. m. a 11:00 p. m., en el Antiguo Arsenal de la Marina Española, en el Viejo San Juan. La propuesta reunirá flamenco, gastronomía, música, baile, casetas, artesanía y actividades para públicos de distintas edades. El proyecto está impulsado por empresarios españoles y locales que buscan convertir la jornada en una tradición anual en la isla. ¿Puede un espacio histórico de Puerto Rico convertirse por un día en un rincón de Andalucía frente al mar Caribe?

La iniciativa toma como referencia la Feria de Abril de Sevilla, una celebración que cada año llena el Real de la Feria, en el barrio de Los Remedios, con casetas, farolillos, música, trajes típicos y encuentros sociales. La tradición sevillana se remonta a 1847, cuando comenzó como una feria ganadera y comercial antes de evolucionar hacia la gran fiesta cultural que se conoce hoy. En Puerto Rico, la experiencia tendrá una escala más reducida durante su primera edición, aunque conservará varios símbolos asociados con la celebración original. Entre ellos estarán las casetas blancas o carpas, consideradas uno de los elementos esenciales de la feria andaluza. La adaptación no pretende copiar cada detalle de Sevilla, sino recrear su espíritu festivo y conectarlo con el contexto caribeño y puertorriqueño.

Rebeca Calvet, una de las creadoras del evento y fundadora de la Feria de Sevilla en Miami, explicó que el objetivo principal es ofrecer una jornada de convivencia y alegría. “Este es un evento lleno de felicidad, donde las personas van a bailar y la van a pasar fenomenal”, afirmó. Calvet señaló que la intención es que los asistentes salgan “con una sonrisa” y sientan que visitaron “un rinconcito de España”. La organizadora, madrileña residente en Miami desde hace dos décadas, ha participado en la consolidación del formato en Florida, donde la feria se celebra anualmente en marzo. Su experiencia sirve ahora como punto de partida para trasladar la idea a Puerto Rico, una isla con una larga historia de vínculos culturales y familiares con España.

La música será uno de los ejes principales de la feria. Durante 12 horas, la tarima central recibirá al tablao oficial del evento, academias de baile locales y agrupaciones llegadas desde Sevilla. El programa incluirá flamenco pop, flamenco fusión y versiones de éxitos contemporáneos reinterpretados con sonidos flamencos. La participación de escuelas y academias puertorriqueñas permitirá que bailarines de distintas edades se integren a la experiencia con coreografías, vestuarios y presentaciones en vivo. La mezcla busca que el público escuche tanto referencias tradicionales como propuestas actuales, sin limitar la celebración a quienes ya conocen el género. ¿Qué pasará cuando el taconeo, las palmas y la guitarra flamenca se encuentren con un público acostumbrado a bailar salsa, bomba, plena y música urbana?

La propuesta gastronómica contará con unos 20 proveedores de alimentos y bebidas. Los asistentes podrán encontrar platos españoles, tapas, opciones de comida y el conocido rebujito, una bebida tradicional de las ferias andaluzas elaborada habitualmente con vino de Jerez y refresco de lima-limón. También habrá barras, degustaciones, obsequios y activaciones de auspiciadores distribuidas por el recinto. La intención es que la comida funcione como parte central del recorrido y no solo como un complemento de las presentaciones musicales. Además, habrá puestos con flores, mantoncillos, accesorios y otros artículos inspirados en la estética española para quienes deseen sumarse al ambiente sin tener que llegar vestidos para la ocasión.

Las casetas serán una de las experiencias más distintivas de la feria puertorriqueña. “Las casetas son el alma de la feria, porque son una ‘fiesta dentro de la fiesta’”, explicó Calvet. La organizadora añadió que estos espacios permiten que familias, amistades y compañías reciban a sus invitados “como si fuera un pequeño patio de tu casa”. La meta es que las personas o corporaciones que reserven una caseta puedan conservarla de una edición a otra, siguiendo la costumbre de muchas familias y entidades de la Feria de Abril sevillana. La primera edición contará con cerca de 10 carpas privadas, además de espacios destinados a restaurantes y exhibidores.

Johanna De Jong, productora vinculada durante años a la Feria de Sevilla en Miami, indicó que la organización buscaba comenzar con una edición piloto y crecer de forma gradual. “Nuestra expectativa era comenzar con algo pequeño como una prueba piloto que fuera escalando, igual que hicimos en Miami”, afirmó. Sin embargo, reconoció que el interés ha superado las previsiones iniciales: “Realmente vemos que se nos ha quedado pequeño el lugar, lo cual es un buen comienzo”. La primera fase de boletos, con precio early bird de 35 dólares, ya se agotó; la segunda etapa cuesta 45 dólares y más adelante aumentará a 55. También habrá una entrada VIP de 150 dólares, que incluye acceso a una caseta especial, una copa de rebujito, una tapa y una experiencia más cómoda para disfrutar de los espectáculos.