La presidenta del Banco Central de Cuba (BCC), Juana Lilia Delgado Portal, informó que a partir de este miércoles 16 de septiembre de 2026 comenzarán a circular en el país dos nuevos billetes de alta denominación: 10 000 y 20 000 pesos cubanos. Con esta emisión se completa la actualización del cono monetario que el BCC había anunciado de forma gradual desde marzo pasado, cuando puso en circulación los billetes de 2 000 y 5 000 pesos. El billete de 10 000 pesos lleva la imagen de la combatiente revolucionaria Haydée Santamaría Cuadrado, con colores predominantes gris y verde. El de 20 000 pesos presenta la efigie de Vilma Espín Guillois, eterna presidenta de la Federación de Mujeres Cubanas, y se distingue por los colores amarillo y marrón.
Ambos billetes comparten las mismas medidas de seguridad que las emisiones anteriores: papel moneda de seguridad, marca de agua con la efigie de la patriota, hilo de seguridad con efecto de movimiento, y la Flor Nacional de Cuba «La Mariposa» con efecto iridiscente visible en anverso y reverso. El BCC aclaró que el incremento de nuevas denominaciones no significa cambios ni sustituciones en el cono monetario vigente, por lo que todas las denominaciones anteriores mantienen total vigencia. La emisión de estos billetes de alto valor responde a la necesidad de facilitar las transacciones en efectivo en un contexto de elevada inflación y escasez de efectivo. La medida busca «responder a las necesidades reales de la economía que demanda altas cantidades de dinero en esta modalidad, facilitar la reducción de los costos por la logística y ganar en agilidad en la operatoria».
El deterioro monetario es evidente: desde 2021, cuando la tasa informal del dólar pasó de 24 a 515 pesos cubanos, el poder adquisitivo del peso se ha desplomado. El economista Pavel Vidal estima que la inflación real —calculada con precios del mercado informal— rondó el 70% interanual, muy por encima de la cifra oficial del 14,07% registrada en 2025. El Centro de Estudios de la Economía Cubana estimó que el PIB se contrajo un 5% en 2025, tercer año consecutivo de retroceso, con una caída acumulada superior al 15% desde 2020. La medida ha generado reacciones encontradas en la población cubana. Mientras algunos usuarios en redes sociales señalaron que «mi salario en un billete» se convierte en una realidad cada vez más tangible, otros destacaron que el sueldo de un médico estatal —unos 5 736 pesos mensuales— quedará pronto resumido en una sola pieza de papel, sin ningún alivio real sobre los precios.
En opiniones recogidas por el BCC en sucursales bancarias habaneras, algunos clientes valoraron la utilidad de los nuevos billetes para agilizar las operaciones. «Para cajeros y contadores puede ser una ventaja. Un billete de denominación alta implica menos manejo de efectivo, más rapidez en la operación», señaló una diseñadora de 25 años. Otros, sin embargo, expresaron su preocupación por la dificultad de comprar productos de menor precio con billetes de tan alto valor. Los precios de los alimentos y productos básicos en Cuba reflejan la magnitud de la crisis. Según precios referenciales adoptados por el Gobierno de Matanzas en agosto de 2026, el aceite comestible se comercializa a 2 500 pesos el litro en la venta minorista, el huevo a 110 pesos la unidad, la leche en polvo a 3 400 pesos el kilogramo y el arroz a 300 pesos la libra. Una jubilación de 4 000 pesos —unos 6 dólares al cambio informal— no alcanza ni para comprar una botella de aceite, cuyo valor ha llegado hasta los 5 000 pesos en algunas tiendas privadas. En el mercado informal, el dólar estadounidense abrió el 15 de septiembre en 675 pesos cubanos, 41 pesos por encima del cambio oficial, tras haber subido 11 pesos en una semana. El dólar oficial, mientras tanto, se cotiza a 24 pesos, una brecha que refleja la profunda distorsión del sistema cambiario cubano.
