Cinco trabajadores hispanos murieron en el accidente de un avión de carga en Miami: ¿qué falló al final de la pista?
Las autoridades de Miami-Dade confirmaron las identidades de las cinco personas que murieron cuando un avión de carga operado para Amazon se salió de la pista en el Aeropuerto Internacional de Miami y embistió vehículos en tierra. Las víctimas viajaban en una camioneta de una empresa contratista de limpieza aeroportuaria y, según informó la sheriff Rosie Cordero-Stutz, todas eran de origen hispano. El accidente ocurrió el domingo 6 de septiembre, poco antes de las 2:00 p. m., durante el aterrizaje del vuelo 7598 de 21 Air, que llegaba desde San Juan, Puerto Rico. La aeronave era un Boeing 767-300F que operaba como vuelo de carga de Amazon Prime Air. La Junta Nacional de Seguridad en el Transporte de Estados Unidos, conocida como NTSB, encabeza la investigación técnica para establecer por qué el avión sobrepasó el final de la pista.
La Oficina del Sheriff de Miami-Dade informó los nombres de los fallecidos después de completar las notificaciones a sus familiares. Se trata de Rolando Aleman Leon, de 55 años; Yoel Rodríguez Naranjo, de 53; Julio C. Pineda, de 75; Carlos Acosta Fajardo, de 53; y Javierkys Reyes Quevedo, de 47. Los cinco trabajaban para Professional Ocean Service Corp., una compañía contratista que realiza labores de limpieza para aerolíneas en el aeropuerto. Viajaban junto a otros dos trabajadores en una camioneta Ford Econoline blanca de 2012 cuando fueron alcanzados por la aeronave. La sheriff no divulgó oficialmente las nacionalidades de cada víctima, sino que confirmó que las cinco personas fallecidas eran hispanas.

La aeronave recorrió aproximadamente 1.300 pies, cerca de 396 metros, más allá del pavimento de la pista 30, de acuerdo con la información preliminar ofrecida por la NTSB. Durante esa trayectoria, el Boeing impactó equipos de navegación y luego chocó contra la camioneta en la que se desplazaban los siete trabajadores de limpieza. Después, cruzó el perímetro del aeropuerto y alcanzó un Toyota Corolla Cross que circulaba por la avenida 67 del noroeste. El avión terminó en un área próxima a almacenes, donde se produjo un incendio que generó una densa columna de humo negro. Jennifer Homendy, presidenta de la NTSB, describió la escena como una “devastación total” tras recorrer el lugar del accidente.
Cinco personas sobrevivieron al accidente y tres permanecían hospitalizadas al momento de la actualización más reciente. Eugenio Corredor, de 79 años, y Ridoel Averhoff Díaz, de 32, estaban en condición crítica, mientras Roosevelt Sebastián Perdomo Torres, de 36, fue reportado estable. Los dos primeros se encontraban entre los ocupantes de la camioneta de limpieza, mientras que las autoridades también identificaron a Jaime Felipe Silva Molina, de 37, y Joseph Carroll, de 55, entre las personas heridas. El piloto y el copiloto fueron atendidos en un hospital de Miami y recibieron el alta médica. La información sobre la evolución clínica de los sobrevivientes puede cambiar, por lo que las autoridades mantienen contacto con las familias y evitaron ofrecer detalles médicos adicionales.
La investigación tiene dos vías principales. La NTSB y la Administración Federal de Aviación, FAA, examinan las circunstancias del aterrizaje, la operación de la aeronave, los registros de vuelo, los frenos, la velocidad, el estado mecánico y las condiciones meteorológicas. La NTSB confirmó que su equipo investigador recuperó la grabadora de datos de vuelo y la grabadora de voz de cabina, instrumentos que pueden ayudar a reconstruir los segundos previos al accidente. Por su parte, la Oficina del Sheriff de Miami-Dade investiga las cinco muertes a través de su Buró de Homicidios. Consultada sobre una posible responsabilidad penal de los pilotos, Cordero-Stutz pidió no anticipar conclusiones: “En este momento sería demasiado pronto para decirlo”.
Una de las preguntas centrales es por qué el avión continuó el aterrizaje después de avanzar una parte importante de la pista. La zona habitual de toma de contacto se encuentra dentro de los primeros 914 metros del pavimento, según explicaciones recogidas durante la investigación preliminar. Los peritos analizarán si el avión tocó tierra demasiado tarde y si, por esa razón, la tripulación pudo haber tenido poco margen para detener la nave antes de llegar al final. También estudiarán la velocidad, los vientos, el estado de los sistemas de frenado, el mantenimiento y las decisiones tomadas en la cabina. La NTSB ha subrayado que sus hallazgos iniciales no establecen culpas y que el informe final puede tardar meses, ya que requiere revisar datos, testimonios y evidencia física.
El accidente ha afectado la actividad aérea y vehicular en los alrededores del Aeropuerto Internacional de Miami. La avenida 67 del noroeste permanecía cerrada entre las calles 25 y 32 del noroeste, mientras las autoridades recomendaban utilizar rutas alternas. El aeropuerto registró demoras y cancelaciones debido a las labores de emergencia, remoción de escombros e investigación en la zona de la pista. La sheriff Cordero-Stutz reflexionó sobre el impacto humano de la tragedia al señalar: “Uno sale de su casa para ir a trabajar, a visitar a la familia, a hacer lo que normalmente hacemos, sin pensar siquiera que esto es posible”. Mientras las familias enfrentan una pérdida irreparable y los sobrevivientes continúan recibiendo atención médica, queda una interrogante esencial: ¿qué revelarán las grabadoras y la evidencia técnica sobre una tragedia que transformó una jornada laboral en un desastre.
