¿Taiwán se prepara para una guerra de drones? El nuevo paquete de defensa eleva la tensión con China.

El Gobierno de Taiwán propuso un presupuesto suplementario de 145.700 millones de dólares taiwaneses, equivalentes a unos 4.590 millones de dólares, para ampliar sus capacidades de defensa. El dinero estaría destinado a drones, municiones, defensa contra misiles balísticos, inteligencia artificial, embarcaciones autónomas y necesidades de personal militar. La propuesta fue aprobada por el gabinete el 3 de septiembre y ahora debe ser revisada por el Legislativo antes de entrar plenamente en vigor. La medida se produce ante el aumento de las operaciones militares chinas en las cercanías de la isla, que Beijing considera parte de su territorio. “No puede haber una brecha en la defensa nacional”, afirmó el gabinete taiwanés al explicar la urgencia de incorporar estos recursos al presupuesto de este año. ¿Se trata de una respuesta preventiva o de un reflejo de que Taipéi percibe una amenaza cada vez más cercana?

El paquete prevé 55.900 millones de dólares taiwaneses para sistemas de aeronaves no tripuladas de vigilancia y reconocimiento. El plan contempla adquirir más de 600 drones de vigilancia costera, diseñados para detectar movimientos y actividades en las zonas marítimas cercanas a Taiwán. También incluye más de 40.000 drones de ataque costero, equipos que podrían utilizarse contra objetivos cercanos al litoral en una eventual operación militar. El Gobierno añadió una primera partida de más de 100 pequeñas embarcaciones autónomas de ataque, descritas como lanchas no tripuladas de tipo suicida. Estas adquisiciones reflejan una estrategia basada en sistemas más pequeños, móviles y difíciles de neutralizar que las plataformas militares convencionales.

El Gobierno de Taiwán propuso un desembolso extraordinario de 145.700 millones de dólares taiwaneses para reforzar sus capacidades militares frente a las amenazas de China. (REUTERS/Ann Wang/Archivo)
El Gobierno de Taiwán propuso un desembolso extraordinario de 145.700 millones de dólares taiwaneses para reforzar sus capacidades militares frente a las amenazas de China.

Taiwán reservó otros 13.000 millones de dólares taiwaneses para capacidades de defensa antimisiles, incluidas en el presupuesto suplementario de 2026. El gabinete informó que se incorporará un sistema de nivel medio contra misiles balísticos tácticos, identificado por las autoridades como el Strong Bow, desarrollado por la industria de defensa taiwanesa. Este tipo de sistema está orientado a interceptar proyectiles de corto o medio alcance antes de que alcancen instalaciones militares, centros urbanos o infraestructura crítica. El fortalecimiento de la defensa aérea responde a un escenario en el que los aeródromos, puertos, radares y comunicaciones podrían ser objetivos prioritarios durante una escalada. Taiwán no solo busca contar con más medios de ataque, sino también preservar su capacidad de operar si sufre una primera oleada de misiles.

Además de los drones y los sistemas antimisiles, el desembolso incluye 64.500 millones de dólares taiwaneses para otros proyectos militares, 7.300 millones para municiones, 900 millones para equipos vinculados con inteligencia artificial y 2.500 millones para gastos de personal. La incorporación de inteligencia artificial apunta a mejorar tareas de identificación, análisis de información, vigilancia y coordinación entre unidades. El gasto en municiones también revela una preocupación por la capacidad de sostener operaciones durante un conflicto prolongado, especialmente si las líneas de suministro fueran interrumpidas. Para las autoridades taiwanesas, la meta es construir una defensa más resistente y con capacidad de reacción rápida. “La seguridad nacional no puede esperar, el presupuesto de defensa no puede esperar y la autosuficiencia en defensa tampoco puede esperar”, señaló el gabinete en su declaración.

La iniciativa se suma a un programa aprobado por el Parlamento en agosto para destinar 240.000 millones de dólares taiwaneses a drones y sistemas no tripulados durante seis años. El esquema parlamentario establece, en principio, una inversión anual de 40.000 millones de dólares taiwaneses. Esa propuesta reemplazó un proyecto anterior del Gobierno de William Lai, que planteaba un gasto de hasta 210.000 millones de dólares taiwaneses para adquirir alrededor de 210.000 drones y otros sistemas. La diferencia entre ambos planes evidencia las tensiones internas sobre el ritmo, el monto y la modalidad de las inversiones militares. Sin embargo, el acuerdo en torno a las aeronaves no tripuladas muestra que existe una preocupación compartida sobre la necesidad de reforzar la defensa asimétrica de la isla.

El paquete de defensa de Taiwán destina fondos a drones, defensa antimisiles, municiones, inteligencia artificial y gastos de personal. (REUTERS/Ann Wang)
El paquete de defensa de Taiwán destina fondos a drones, defensa antimisiles, municiones, inteligencia artificial y gastos de personal.

El nuevo presupuesto también responde a una discusión previa con el Parlamento, controlado por partidos opositores. En mayo, el Legislativo autorizó unos 25.000 millones de dólares adicionales para defensa, una cifra cercana a dos tercios de lo solicitado por el Ejecutivo en un presupuesto especial. Aquellos fondos quedaron limitados a la compra de armamento estadounidense, sin incorporar parte de los sistemas de fabricación local que el Gobierno consideraba necesarios. El primer ministro Cho Jung-tai explicó que varios proyectos inicialmente incluidos en una ley especial fueron trasladados al presupuesto suplementario porque “la defensa no puede tener un período vacío”. En el comunicado del Ejecutivo se resalta que los drones costeros y otros medios no tripulados son “capacidades críticas” dentro de la estrategia de guerra asimétrica.

La política de defensa de Taiwán también incluye inversiones para proteger sus instalaciones aéreas. Entre 2027 y 2031, la Fuerza Aérea tiene previsto invertir 3.570 millones de dólares taiwaneses para modernizar la base de Chiashan, en Hualien, donde existe un complejo subterráneo destinado a resguardar aeronaves. La instalación puede albergar alrededor de 250 aviones, según estimaciones oficiales, y forma parte de un plan para mantener operativa la aviación incluso después de un posible ataque contra pistas y hangares de superficie. El Gobierno proyecta además nuevos hangares reforzados en Chiashan y Shizishan. Estas obras muestran que la estrategia no depende solo de comprar equipos, sino de proteger la infraestructura que permitiría utilizarlos durante una crisis. ¿Puede una red de bases protegidas, drones y defensas antimisiles disuadir una ofensiva antes de que ocurra?