Según informó Pérez-Oliva Fraga, la CMA CGM retomó operaciones “solo para alimentos, medicamentos e insumos médicos”, mientras los componentes destinados a proyectos de energías renovables continúan varados. El funcionario atribuyó a “presiones de Washington” tanto los retrasos de alimentos contratados por empresas estatales y privadas como parte del desabastecimiento de productos básicos y medicamentos.
La versión oficial sitúa el origen del problema en amenazas directas de EE. UU. a navieras internacionales, que habrían provocado la interrupción de servicios de carga hacia Cuba. En este relato, la reapertura parcial de la CMA CGM aparece como un gesto humanitario forzado por el contexto geopolítico, no como una decisión comercial.
Medios independientes y la propia programación de la naviera contradicen parcialmente el relato del “bloqueo total”. La CMA CGM, que suspendió reservas en mayo, ha realizado al menos cinco entregas desde julio y tiene escalas regulares en Mariel programadas para septiembre y octubre. Es decir, la compañía nunca dejó de operar del todo, aunque con restricciones y selectividad en los tipos de carga.
Además, el anuncio oficial omite que la crisis de medicamentos y alimentos en Cuba tiene causas estructurales que van más allá de las sanciones: colapso productivo interno, falta de divisas, ineficiencia en la distribución estatal y un mercado negro que absorbe lo poco que entra. En abril de 2026, solo 190 de 651 fármacos del cuadro básico estaban disponibles en farmacias públicas, alrededor del 30%.
Para la población, la diferencia entre que un barco entre o no al Mariel es casi imperceptible si los productos no aparecen en las bodegas o si los precios siguen disparados. El desabastecimiento de medicamentos ha llegado a puntos críticos: hay casos documentados de personas descompensadas por falta de psicofármacos y otros tratamientos esenciales.
En el día a día, las familias combinan múltiples estrategias de supervivencia: remesas, mercado negro, trueque, migración temporal y dependencia de redes informales. La reapertura parcial de una naviera no cambia esa lógica si no hay capacidad de compra, distribución eficiente ni transparencia en quién recibe qué.
Que los componentes para energías renovables sigan fuera de los envíos autorizados es revelador. El país vive una crisis eléctrica crónica, con apagones constantes que afectan hospitales, frigoríficos, bombas de agua y pequeños negocios. Priorizar alimentos y medicamentos es comprensible, pero postergar la inversión en generación renovable perpetúa la dependencia de un sistema electroenergético colapsado.
Esta decisión refleja una contradicción de fondo: el discurso oficial habla de soberanía energética y transición verde, pero en la práctica pospone las inversiones que podrían aliviar la crisis a mediano plazo. Mientras, la población sigue contando horas de luz y gastando lo que tiene en generadores y baterías.
En redes, la noticia fue recibida con escepticismo. Usuarios señalan que el gobierno ha usado la suspensión de la CMA CGM como “chivo expiatorio” para justificar escaseces que tienen causas internas. Otros preguntan por qué, si la naviera ya está operando, los productos no llegan a las tiendas estatales ni se estabilizan los precios.
También circulan denuncias sobre decomisos de medicamentos de venta controlada y la persistencia de un mercado informal de fármacos, lo que sugiere que el problema no es solo la entrada de contenedores, sino la gestión interna del sistema de salud y distribución.
El anuncio de la CMA CGM funciona como un termómetro del clima político: hay cansancio con los relatos que culpan exclusivamente a EE. UU., pero también resignación ante la falta de alternativas. La gente sabe que las sanciones existen y pesan, pero también ve que el gobierno no aprovecha márgenes estrechos para mejorar la vida cotidiana.
¿Cuántos contenedores más hacen falta para que una farmacia de barrio tenga insulina o antibióticos de forma estable? ¿Hasta cuándo la crisis eléctrica seguirá siendo “temporal” mientras se postergan las inversiones en energías renovables que podrían cambiar la ecuación?
