La información comenzó a circular a partir de una investigación de Diario de Cuba y fue replicada este viernes por medios como CiberCuba, 14ymedio, ANSA Latina y CubitaNOW. Según los testimonios, la cuenta de la Comercializadora de Servicios Médicos Cubanos S.A. (CSMC) en el banco BPER dejó de operar entre el 24 y el 29 de julio. Algunas transferencias realizadas por médicos habrían sido devueltas y otras permanecerían congeladas, de modo que la empresa estatal no puede disponer, por ahora, de los fondos depositados. Ni el banco italiano ni las autoridades cubanas han ofrecido una explicación pública que precise la causa, el alcance o la duración de la medida.
El episodio adquiere importancia porque la cuenta era parte central del mecanismo económico de la misión. De acuerdo con los profesionales consultados, las autoridades sanitarias italianas pagan directamente a los médicos un salario base de 4.700 euros mensuales. Sin embargo, estos deben remitir a la CSMC, en un plazo de 24 horas, la parte que excede los 1.200 euros autorizados para conservar. En el caso de las horas extras, recibirían solo el 28,5% de lo generado. Con esas reglas, la empresa estatal puede captar entre el 54% y el 72% de los ingresos, según cálculos basados en nóminas y comprobantes de transferencia examinados por la investigación.
La modalidad se presenta oficialmente dentro de la cooperación médica internacional cubana, un programa que ha enviado personal sanitario a decenas de países y que La Habana reivindica como expresión de solidaridad, formación profesional e intercambio entre Estados. Esa dimensión no debe borrarse: los médicos cubanos han prestado atención en contextos de emergencia y en zonas con déficits de cobertura sanitaria. Pero el carácter solidario de una misión no exime de discutir sus condiciones laborales. Cuando una parte sustancial del salario es transferida obligatoriamente a una entidad estatal, la pregunta no es si la cooperación es valiosa, sino qué margen de decisión y qué remuneración efectiva tienen quienes la sostienen con su trabajo.
Las fuentes citadas afirman que, ante la imposibilidad de enviar el dinero, los integrantes de la brigada recibieron indicaciones de mantenerlo temporalmente en sus cuentas personales. También habría surgido la posibilidad de trasladar esos fondos a Cuba durante vacaciones, una alternativa que convertiría a trabajadores de salud en portadores de dinero para sortear un obstáculo financiero cuya explicación sigue sin confirmarse. Con más de 200 profesionales cubanos en Italia, las transferencias mensuales retenidas podrían acercarse al medio millón de euros, de acuerdo con estimaciones publicadas. Esa cifra explica por qué el bloqueo trasciende el problema técnico de una cuenta bancaria.
La hipótesis más repetida vincula la medida con las sanciones de Estados Unidos del 23 de julio contra la CSMC y la Unidad Central de Cooperación Médica. La Oficina de Control de Activos Extranjeros, OFAC, las incluyó bajo la Orden Ejecutiva 14404, y varios medios apuntan a que BPER pudo haber actuado de forma preventiva para evitar riesgos de exposición. No obstante, esa relación directa no ha sido demostrada. Confundir una sospecha razonable con un hecho confirmado favorecería tanto a quienes buscan atribuir toda la crisis a las sanciones como a quienes ignoran la responsabilidad de las instituciones cubanas en la opacidad de este sistema.
El caso deja a los médicos en una posición particularmente frágil: reciben el salario, pero no pueden disponer libremente de él sin quedar bajo presión de una estructura estatal que reclama una parte mayoritaria. Desde una mirada de derechos laborales, las sanciones que multiplican obstáculos financieros merecen crítica porque pueden dañar a trabajadores y servicios públicos; pero también lo merece un esquema que restringe la autonomía económica de los profesionales. ¿Qué información entregarán BPER y la CSMC sobre el bloqueo? ¿Puede hablarse de cooperación justa sin reglas transparentes, consentimiento verificable y control pleno del trabajador sobre el fruto de su labor?
