eeuu y arabia saudi

Donald Trump dio luz verde a un acuerdo nuclear de largo plazo con Arabia Saudita que contempla la posibilidad de que el reino desarrolle capacidad propia para enriquecer uranio con fines civiles. La decisión, revelada por medios estadounidenses y confirmada por fuentes con conocimiento directo del proceso, aún no ha sido anunciada formalmente, pero ya marca un cambio importante en la política nuclear de Washington hacia Medio Oriente.

El pacto será remitido al Congreso estadounidense para su revisión, donde enfrenta resistencia entre legisladores preocupados por el riesgo de proliferación nuclear (REUTERS)

El pacto tendría una vigencia de 30 años y permitiría la participación de empresas estadounidenses en el desarrollo del programa nuclear saudita, lo que lo convierte también en una operación de alto valor económico y geopolítico. Según las versiones publicadas, el acuerdo se basa en un esquema de cooperación civil, pero incluye la cláusula más delicada: la posibilidad de enriquecer uranio dentro de Arabia Saudita, algo que hasta ahora Estados Unidos evitaba autorizar a sus socios regionales.

La principal controversia gira en torno a las salvaguardias internacionales. Informes recientes señalan que el borrador aprobado por la administración Trump no exigiría el llamado “Protocolo Adicional” del OIEA, el mecanismo de inspección reforzada considerado clave para vigilar que el material nuclear no se desvíe hacia fines militares. Ese punto ha encendido las alarmas entre expertos, que ven en el acuerdo una posible grieta en el régimen global de no proliferación.
O presidente Donald Trump posa ao lado do príncipe herdeiro da Arábia Saudita, Mohammed bin Salman, durante sua visita à Casa Branca. — Foto: Mark Schiefelbein/AP/Arquivo

Arabia Saudita llevaba meses presionando por una cooperación nuclear más flexible, argumentando que necesita diversificar su matriz energética y fortalecer su programa civil. En paralelo, la competencia regional con Irán ha dado más peso a este tipo de negociaciones, ya que Riad ha insistido en que no aceptará quedar en desventaja si Teherán mantiene su propia capacidad nuclear.

Aunque el acuerdo aún no ha sido presentado de forma oficial, su aprobación política por parte de Trump lo convierte en uno de los anuncios más sensibles de su mandato en Medio Oriente. Ahora la atención se centra en los detalles finales, en cómo se definirán las inspecciones internacionales y en si el pacto será recibido como un avance de cooperación civil o como un precedente arriesgado que podría reactivar la carrera nuclear regional.