Donald Trump endureció este martes su mensaje contra Irán al advertir que Estados Unidos responderá con bombardeos sobre puentes y centrales eléctricas si el régimen de Teherán ordena o permite nuevos disparos contra embarcaciones en el estrecho de Ormuz. La declaración eleva aún más la tensión en una ruta marítima clave por la que circula una parte importante del petróleo y gas que consume el mundo.

La advertencia llega tras semanas de choques directos y medidas de represalia en el Golfo Pérsico, donde Washington ha buscado frenar la capacidad iraní de hostigar el tráfico marítimo. En los últimos meses, Trump ya había amenazado con destruir infraestructura civil iraní y había ordenado acciones más agresivas contra barcos que intentaran sortear o desafiar las restricciones impuestas por EE.UU. en la zona.

El estrecho de Ormuz se ha convertido en el centro del pulso militar y económico entre ambos países. Estados Unidos ha sostenido que la vía debe seguir abierta para el comercio internacional, mientras Irán ha intentado usar su posición geográfica como herramienta de presión estratégica, incluso con minas, amenazas de cierre y ataques a buques.

Medios internacionales han explicado que el bloqueo naval estadounidense y las amenazas de ataques a infraestructura crítica buscan cortar la capacidad de Irán para seguir imponiendo costos al tráfico marítimo. Sin embargo, expertos citados por esas coberturas advierten que una escalada de este tipo podría afectar los precios del petróleo, encarecer el transporte global y empujar a la región a una confrontación más amplia.

Hasta este 22 de julio de 2026, el conflicto mantiene un alto nivel de incertidumbre porque ninguna de las partes da señales claras de desescalada. Trump insiste en que responderá con más fuerza si Irán ataca buques en Ormuz, mientras Teherán busca mostrar que sigue teniendo capacidad para alterar una de las arterias energéticas más importantes del planeta.