La startup estadounidense Operation Bluebird habilitó el acceso anticipado a Twitter.now, una nueva red social que recupera elementos reconocibles de la antigua identidad de Twitter: el nombre, el pájaro azul y términos como “tweets”, “retweets”, respuestas y una cronología de publicaciones. El servicio fue presentado como un proyecto independiente de X Corp. y no como un regreso oficial de la plataforma adquirida por Elon Musk, que cambió su nombre a X en julio de 2023. La empresa, con sede en Virginia, abrió el sitio a usuarios que paguen alrededor de 20 dólares por la categoría “Founder” y 40 dólares por el acceso denominado “Fighter”. El lanzamiento se produce mientras sigue abierto un litigio federal que podría obligar a la compañía a abandonar esa identidad o, por el contrario, reforzar su argumento de que las marcas quedaron sin uso comercial.

Operation Bluebird fue cofundada por los abogados Stephen Coates y Michael Peroff; Coates había trabajado anteriormente en asuntos de marcas para Twitter antes de la adquisición de la empresa por Musk. La startup defiende que no busca recrear literalmente la antigua compañía, sino ofrecer un espacio de conversación pública usando señales de marca que considera abandonadas por X Corp. “Es nuestra opinión que X ha abandonado sus derechos sobre las marcas Twitter y tweet”, declaró Coates a Ars Technica, según reportes posteriores sobre el lanzamiento. El portal también promociona funciones propias, como Trust Dial, una herramienta de filtrado y moderación, y Vera, un asistente de verificación basado en inteligencia artificial. La apuesta, por tanto, combina una imagen nostálgica con una propuesta de producto distinta, aunque su futuro está directamente ligado a una disputa judicial aún sin resolver.

La base del conflicto se encuentra en las normas estadounidenses sobre abandono de marcas. En diciembre de 2025, Operation Bluebird presentó ante la Oficina de Patentes y Marcas de Estados Unidos una petición para cancelar registros relacionados con “Twitter” y “Tweet”, alegando que X dejó de usarlos en el comercio y no tenía intención de recuperarlos. La legislación federal establece que tres años consecutivos sin uso pueden crear una presunción rebatible de abandono; Bluebird sostiene que ese plazo se cumplió en julio de 2026, tres años después de que Musk anunciara que la compañía diría adiós a la marca Twitter y, progresivamente, a “todos los pájaros”. Sin embargo, esa presunción no decide por sí sola el caso: X puede presentar pruebas de uso comercial o de su intención de retomar y proteger esas denominaciones.

X Corp. rechaza por completo la tesis de la startup y sostiene que una renovación de marca no equivale a perder los derechos sobre una denominación histórica. En la demanda presentada el 16 de diciembre de 2025 ante un tribunal federal de Delaware, la empresa acusa a Operation Bluebird de infringir sus marcas y solicita una orden judicial para detener el lanzamiento, además de daños económicos. La compañía argumenta que “simplemente, un cambio de marca no es un abandono de derechos marcarios” y advierte que el uso de Twitter, “tweet” y el pájaro azul por parte de un competidor podría confundir a los usuarios. Aunque en una audiencia de abril el juez Colm Connolly sugirió de forma preliminar que X podría haber abandonado algunas de esas señales —en especial “tweet” y el logotipo—, no existe una resolución escrita, definitiva y vinculante que declare abandonada la marca Twitter.

Por ahora, Twitter.now puede operar, pero lo hace bajo un riesgo legal evidente y con un número limitado de usuarios de acceso pagado. El procedimiento de cancelación de marcas sigue pendiente ante la Junta de Juicios y Apelaciones de Marcas de Estados Unidos, mientras la demanda de X Corp. continúa en Delaware sin una decisión final sobre la medida cautelar solicitada. Entre los posibles desenlaces, Operation Bluebird podría lograr la cancelación de algunos registros, X podría conseguir que la plataforma cambie de nombre y diseño, o ambas empresas podrían acordar límites de uso, una licencia o un esquema de coexistencia. ¿Puede un nombre que sigue tan presente en la memoria colectiva volver a manos de una empresa distinta, o conservará X Corp. el control de una marca que dejó de utilizar visiblemente hace tres años?