La misión espacial BepiColombo, desarrollada conjuntamente por la Agencia Espacial Europea y la Agencia Japonesa de Exploración Aeroespacial, comenzó formalmente su fase final de aproximación a Mercurio. El ambicioso proyecto inició su travesía en octubre de 2018 y requirió casi ocho años de navegación interplanetaria, múltiples maniobras de asistencia gravitatoria y un complejo sistema de propulsión eléctrica. El objetivo principal de la misión es desentrañar los mayores enigmas del planeta más cercano al Sol, cuya composición extremadamente densa, campo magnético activo y temperaturas extremas continúan desconcertando a la comunidad científica internacional.

El 3 de septiembre de 2026, los equipos de control completaron exitosamente la separación del Módulo de Transferencia de Mercurio respecto a las naves científicas. Esta maniobra crítica permitió liberar al Orbitador Planetario de Mercurio de Europa y al Orbitador Magnetosférico de Mercurio perteneciente a Japón. Antenas de espacio profundo ubicadas en Cebreros, España, y Malargüe, Argentina, captaron las señales que ratificaron el funcionamiento óptimo de los sistemas a bordo. Con este desacoplamiento, la estructura combinada comenzó a utilizar sus propios propulsores químicos para ajustar la trayectoria de frenado requerida.

Las dos sondas permanecerán acopladas hasta el 21 de noviembre de 2026, fecha en que serán capturadas definitivamente por la gravedad de Mercurio. Posteriormente, entre el 9 y el 10 de diciembre, ambos orbitadores se separarán entre sí para dirigirse a sus respectivas trayectorias polares de trabajo. La nave europea analizará la superficie, los cráteres con posible hielo de agua y el núcleo metálico del planeta. Por su parte, la sonda japonesa investigará la magnetosfera, el viento solar y la tenue atmósfera que rodea este inhóspito mundo.

Hasta este 4 de septiembre de 2026, la telemetría recibida por la Agencia Espacial Europea confirma que los paneles solares y las baterías operan sin anomalías. Los centros de operaciones en Darmstadt, Alemania, mantienen monitoreo continuo mientras ejecutan pequeñas correcciones de velocidad para asegurar la inserción orbital de noviembre. Los científicos confían en que los once instrumentos europeos y los cinco japoneses funcionen en paralelo a partir de 2027, recopilando datos sin precedentes que transformarán nuestra comprensión sobre la formación y evolución de los planetas rocosos.
Llegar a Mercurio representó uno de los mayores desafíos técnicos en la historia de la exploración espacial moderna por la intensa gravedad del Sol. Frenar contra esa fuerza gravitatoria exigió sobrevolar la Tierra, Venus y seis veces al propio Mercurio para reducir velocidad paulatinamente. Además, los equipos fueron equipados con escudos térmicos multicapa y radiadores especiales capaces de soportar temperaturas superiores a cuatrocientos grados centígrados. El éxito de esta etapa consolida una cooperación internacional histórica que promete revelar los secretos mejor guardados de nuestro vecindario planetario.
