Otra falla aísla al oriente de Cuba: ¿por qué una línea puede dejar sin conexión a cinco provincias?
La salida de servicio de la línea de transmisión de 220 kilovoltios Nuevitas–Las Tunas provocó este sábado 10 de octubre una desconexión parcial del Sistema Electroenergético Nacional (SEN) en el oriente cubano. El incidente afectó la interconexión de una región que comprende Las Tunas, Holguín, Granma, Santiago de Cuba y Guantánamo. La comunicación reproducida en la noticia facilitada sitúa el disparo de la línea a las 12:46, mientras la jornada ya registraba cortes por insuficiencia de generación. La falla se sumó así a un problema previo, pero no debe confundirse con un colapso completo de la red nacional. La pregunta inmediata es doble: ¿qué causó la salida de esa línea y cuánto tiempo necesitarán las autoridades para recuperar una conexión estable en la región?
Antes del incidente, la Unión Eléctrica había anunciado una afectación de 1.680 megavatios para el horario de máxima demanda nocturna. El pronóstico contemplaba 1.250 MW de disponibilidad frente a una demanda de 2.900 MW. La diferencia entre ambas cifras es de 1.650 MW, que corresponde al déficit de generación estimado. Los 1.680 MW son la afectación prevista al servicio, una cifra distinta que el parte publica por separado. Esta precisión corrige una confusión del texto inicial: no es exacto identificar los 1.680 MW como el déficit aritmético entre disponibilidad y demanda.
Los datos de primera hora también requieren separar el consumo registrado de la previsión para la noche. A las 06:00, la disponibilidad era de 1.250 MW y la demanda se situaba en 2.470 MW, con una afectación informada de 1.222 MW. Por tanto, los 2.900 MW no describían la demanda de las seis de la mañana, sino la máxima esperada para el horario pico. La UNE añadió que el viernes 9 el servicio había estado afectado por déficit de generación durante las 24 horas. El mayor nivel de afectación de aquella jornada fue de 1.886 MW a las 19:30, antes de la nueva falla de transmisión del sábado.
El parte del 10 de octubre identificó seis unidades termoeléctricas fuera de servicio por averías o mantenimiento. Estaban averiadas la unidad 2 de Felton y las unidades 3 y 6 de Renté. Permanecían en mantenimiento la unidad 3 de Santa Cruz, la 5 de Nuevitas y la 5 de Renté. Esta relación muestra una disponibilidad limitada, pero no permite atribuir automáticamente el disparo de Nuevitas–Las Tunas a esas unidades. Para establecer la causa concreta de la desconexión hace falta una explicación técnica que identifique qué ocurrió en la línea y cómo reaccionó el resto del sistema.
La central Antonio Guiteras había sufrido otra salida de servicio el viernes 9 por un salidero en una tubería de atemperamiento de vapor. Su subdirector técnico, Elmer García Romero, explicó que la avería estaba en una tubería exterior y estimó unas seis horas de reparación. La información publicada añadió que el arranque se retomaría después de los trabajos, aprovechando que la caldera conservaba temperatura. Ese plazo era una estimación y no constituye, por sí solo, una confirmación de que la planta ya hubiera sincronizado nuevamente. Tampoco debe sumarse la Guiteras al listado de averías del sábado sin conocer su estado actualizado: los partes de días diferentes no siempre describen la misma situación operativa.
Restablecer una interconexión tampoco equivale a garantizar electricidad continua para todos los usuarios. La propia previsión de la UNE advertía: «De mantenerse las condiciones previstas, se pronostica una afectación de 1.680 MW en este horario». Es decir, el escenario publicado antes de la falla ya contemplaba cortes importantes para la noche. Un antecedente de marzo muestra cómo las autoridades fueron comunicando por etapas los enlaces entre Las Tunas, Holguín y otras zonas durante la recuperación de una caída nacional. Aquel proceso corresponde a otra emergencia y no permite calcular la duración de la desconexión actual, pero sí ayuda a distinguir la reconexión de la red del suministro efectivo a cada circuito.
Las consecuencias de los problemas energéticos alcanzan servicios que dependen de la electricidad, además de los hogares. Etecsa informó esta semana de afectaciones ocurridas el 5 de octubre y de trabajos coordinados con otras instituciones para recuperar servicios de telecomunicaciones. Ese antecedente no demuestra daños similares por el incidente de hoy, pero recuerda por qué las actualizaciones deben explicar algo más que el estado de una línea. Al cierre de las fuentes consultadas, no se dispone de una confirmación verificable de la reconexión completa del oriente ni de una hora final de normalización. La respuesta pendiente de las autoridades debería precisar la causa, los territorios y circuitos recuperados y las medidas para evitar que una nueva falla vuelva a aislar la región.
