Una actividad recreativa terminó en tragedia este fin de semana en la Isla de la Juventud, donde un niño de 12 años perdió la vida tras sufrir un accidente durante un vuelo tándem en parapente. El hecho ha conmocionado a la comunidad cubana y abrió una investigación oficial para esclarecer las circunstancias que rodearon el siniestro.

El accidente ocurrió en las inmediaciones de la playa del MININT, en la zona de Cayos Los Monos. De acuerdo con el comunicado emitido por el Club de Aviación de Cuba (CAC), el menor realizaba un vuelo acompañado por un piloto experimentado cuando, pocos minutos después del despegue, una fuerte corriente de viento desvió el parapente mar adentro, obligándolo a amerizar aproximadamente a 500 metros de la costa.

Según la versión preliminar difundida por el CAC, tras caer al agua el piloto intentó desprenderse de los arneses del equipo. En medio de esa maniobra perdió contacto con el menor, quien desapareció antes de poder ser rescatado. El piloto logró sobrevivir, aunque hasta el momento las autoridades no han divulgado su identidad ni detalles sobre su estado de salud.

Tras el reporte del accidente se activó un amplio operativo de búsqueda en el que participaron rescatistas y otras fuerzas especializadas. Las labores se extendieron durante más de 21 horas hasta que, alrededor de las 12:30 del mediodía del domingo, fue localizado el cuerpo sin vida del menor, identificado como Alejandro, residente del reparto Abel Santamaría, en Nueva Gerona.

Las autoridades cubanas informaron que una comisión integrada por especialistas del Club de Aviación de Cuba y del Instituto de Aeronáutica Civil de Cuba (IACC) investigará el caso para determinar si el vuelo cumplía con todos los protocolos legales, técnicos y de seguridad, además de analizar las condiciones meteorológicas existentes al momento del despegue y las decisiones adoptadas durante la emergencia. Los resultados de la investigación serán divulgados una vez concluyan las pericias.

Expertos recuerdan que el parapente tándem es una modalidad diseñada para que personas sin experiencia puedan volar junto a un piloto certificado. Aunque se considera una actividad segura cuando se respetan las normas establecidas, las condiciones meteorológicas, especialmente las corrientes de viento en zonas costeras, representan uno de los principales factores de riesgo y pueden cambiar de forma repentina.

La tragedia ha provocado numerosas muestras de dolor en redes sociales, donde familiares, amigos y vecinos expresaron sus condolencias y exigieron que la investigación esclarezca completamente lo ocurrido. También ha reabierto el debate sobre los protocolos de seguridad en los vuelos recreativos y la evaluación de las condiciones climáticas antes de autorizar este tipo de actividades.

Mientras continúan las pesquisas, la muerte de Alejandro enluta a la Isla de la Juventud y deja múltiples interrogantes sobre si el accidente pudo haberse evitado. Las conclusiones oficiales serán determinantes para establecer responsabilidades y, en caso de ser necesario, reforzar las medidas de seguridad para prevenir tragedias similares en el futuro.