La Embajada de Estados Unidos en La Habana emitió el 1 de septiembre de 2026 una alerta de seguridad ante un incremento de hurtos y robos vinculados a vehículos en distintos puntos de la capital. El aviso menciona la sustracción de pertenencias dejadas dentro de automóviles, el robo de piezas como espejos retrovisores y limpiaparabrisas, así como intentos de llevarse vehículos completos. La representación diplomática asocia este escenario con un aumento más amplio de la delincuencia en medio del deterioro de las condiciones económicas del país. Aunque la comunicación está dirigida en particular a ciudadanos estadounidenses, las recomendaciones que contiene pueden ser útiles para cualquier persona que se traslade o estacione un vehículo en La Habana.
La advertencia coincide con la información de viaje que el Departamento de Estado mantiene para Cuba, donde solicita a los visitantes elevar las precauciones por hechos delictivos y por problemas de disponibilidad eléctrica. En esa guía se señala que los delitos de oportunidad, entre ellos los carterazos, los arrebatos y los robos en autos, representan un riesgo para viajeros. También se menciona que áreas de alta afluencia turística, como La Habana Vieja, Playas del Este y Varadero, pueden concentrar una mayor incidencia de delitos contra la propiedad. El documento no ofrece cifras públicas específicas sobre cuántos vehículos han sido afectados recientemente en La Habana, pero insiste en que la vigilancia debe mantenerse en todo momento. ¿Qué medidas adicionales pueden adoptar conductores, negocios y autoridades para reducir las oportunidades de robo?
Entre las orientaciones más concretas está mantener puertas aseguradas y ventanillas cerradas, incluso cuando el conductor permanece dentro del automóvil. La alerta aconseja no dejar dinero, documentos, dispositivos electrónicos ni otros objetos visibles en un vehículo estacionado, y sugiere guardar los artículos en el maletero o retirarlos por completo. El Departamento de Estado también recomienda evitar mostrar grandes cantidades de efectivo y estar atento a esquemas de distracción, en los que una persona capta la atención de la víctima mientras otra toma sus pertenencias. Estas medidas no eliminan el riesgo, pero reducen la exposición y pueden impedir que una distracción breve se convierta en una pérdida mayor.
La Embajada indica que, cuando sea viable, los automóviles deberían pasar la noche o permanecer durante estadías prolongadas detrás de portones cerrados o dentro de garajes. Para quienes visiten restaurantes, tiendas u otros establecimientos, el aviso plantea valorar el uso de cuidadores de vehículos, conocidos popularmente como “parqueadores”, verificando de forma directa que alguien supervise realmente el área y consultando si el servicio tiene costo. Esta recomendación coloca la seguridad cotidiana en el centro de la conversación: no basta con que haya una persona cerca; resulta importante confirmar qué espacio vigila y durante cuánto tiempo. ¿Puede la presencia de un parqueador funcionar como prevención efectiva o hacen falta soluciones más amplias para zonas con estacionamiento público?
La comunicación recuerda que las víctimas deben informar los hechos a las autoridades locales y confirma los números de emergencia: 106 para la Policía, 105 para los Bomberos y 104 para ambulancias. Los ciudadanos estadounidenses con una emergencia pueden comunicarse con la Embajada en La Habana al +(53) (7) 839-4100; fuera del horario habitual, deben marcar 1 y luego 0, según la alerta. La oficina consular puede asistir en la reposición de un pasaporte estadounidense extraviado o robado, mientras que la investigación de los delitos corresponde a las autoridades locales. Más allá de la alerta, el mensaje central es preventivo: proteger documentos, reducir objetos a la vista y reportar rápidamente cualquier incidente puede marcar la diferencia.
