La bodega La Predilecta, situada en el Consejo Popular Frank País, en Contramaestre, Santiago de Cuba, fue presentada el lunes 28 de septiembre como un nuevo Mercado de Barrio. «Quedó inaugurada hoy la Bodega “La Predilecta”, como Mercado de Barrio, Cerca de ti, cerca de todos», señala la publicación del Departamento de Comunicación de Contramaestre citada en la información compartida sobre la apertura. Una fotografía de la tablilla, fechada ese mismo día, permite ver precios de alimentos y artículos de aseo, un detalle que trasladó la conversación desde la inauguración hasta las posibilidades de compra de los vecinos. La pregunta que deja la imagen es sencilla: ¿estar más cerca de los productos significa también poder pagarlos? Los importes de ese establecimiento proceden de la imagen descrita en la información aportada; no pude consultar directamente la publicación de Facebook para verificarla por separado.
Según esa descripción de la tablilla, el arroz aparece a 350 pesos, los granos a 950, el azúcar a 500, la harina de trigo a 450 y el pollo a 750. También figuran el huevo a 150 pesos por unidad, el picadillo a 600, el aceite vegetal a 2.000, la sopa instantánea a 300 y la leche en polvo a 4.000; entre los artículos de aseo se mencionan el desodorante a 600, la crema dental a 480 y el detergente a 900. Salvo en el caso del huevo, la información disponible no permite precisar la cantidad, el peso o el envase al que corresponde cada importe, por lo que sería engañoso comparar esas cifras directamente con las de otra tienda. La lista muestra qué se anunciaba para la venta, pero no demuestra por sí sola cuánto producto había disponible ni si los precios representaban una rebaja efectiva para quienes compran habitualmente en la zona.
La apertura se enmarca en un programa nacional cuyas normas de funcionamiento están recogidas en la Resolución 16/2026 del Ministerio del Comercio Interior, publicada en la Gaceta Oficial. Según una explicación divulgada el 28 de septiembre por Granma, el modelo utiliza bodegas, mercados y carnicerías existentes, admite la participación de gestores no estatales sin transferirles la propiedad de los locales y busca que una selección de productos se venda alrededor de un 15% por debajo de los precios de otros segmentos del mercado. La misma información sitúa en 37 los mercados de barrio en funcionamiento en varias provincias, incluida Santiago de Cuba, y señala que las ventas deben hacerse en pesos cubanos y contar con medios electrónicos de pago. Esos objetivos describen el funcionamiento previsto de la red, pero no acreditan que cada artículo de La Predilecta sea un 15% más barato: para comprobarlo harían falta precios comparables, con las mismas cantidades y presentaciones, en comercios cercanos.
Las reacciones recogidas en la información proporcionada cuestionan precisamente esa diferencia entre la intención anunciada y lo que las personas creen que podrán comprar. Un comentarista resumió su impresión con la frase «acercaron las mipymes a la casa»; otros sostuvieron que «los precios son los mismos» o que resultan «inalcanzables para el trabajador». Son opiniones atribuidas a usuarios, no una comparación de precios verificada, pero señalan el problema que debería examinarse: cuánto pesa una compra básica en los ingresos de trabajadores y jubilados. La inquietud aparece incluso en comentarios publicados bajo una nota de Granma sobre estos mercados: Ramón, vecino citado en un reportaje sobre un establecimiento de La Habana, dijo que allí encontraba productos «menos caros, no asequibles», porque seguían por encima del bolsillo de un trabajador estatal o un jubilado. Esa distinción —pagar algo menos y poder pagarlo sin dificultad— ayuda a entender por qué una rebaja porcentual no siempre se traduce en alivio.
El abastecimiento es la otra prueba que tendrá que superar La Predilecta después del día de la inauguración. Marpessa Portal de Villiers, directora general de Ventas de Mercancías del Ministerio del Comercio Interior, reconoció dificultades en experiencias ya abiertas, entre ellas contratos incompletos para asegurar el funcionamiento y locales donde no estaba disponible la mayoría de los productos previstos. Granma también recogió que el modelo depende de mecanismos de reaprovisionamiento y que los establecimientos están sujetos a controles de precios, pesaje, procedencia de las mercancías y medios de pago. Para valorar el resultado en Contramaestre habrá que observar qué artículos pueden comprarse con regularidad, en qué cantidades se venden y cómo se comparan sus precios con los de otros puntos de la localidad. ¿Qué datos deberían publicar las autoridades y los gestores para que los vecinos puedan comprobar, por sí mismos, si el Mercado de Barrio les ofrece una alternativa más accesible?
