¿Cómo frenar el dengue si faltan agua, electricidad y recogida de basura en Cuba?
Cuba enfrenta un aumento del dengue mientras los apagones, el almacenamiento doméstico de agua y las dificultades para recoger basura favorecen la aparición de criaderos de mosquitos. Una investigación publicada por Martí Noticias el 4 de octubre recoge testimonios sobre falta de combustible, plaguicidas y recursos sanitarios en comunidades afectadas. Esas denuncias describen problemas concretos, aunque no constituyen por sí solas un balance nacional de contagios o fallecimientos. El Global Dengue Observatory ofrece una señal adicional: su actualización del 4 de octubre estima 11.235 casos acumulados en Cuba durante 2026, una cifra 9,2 veces superior al promedio de referencia que utiliza. Se trata de una estimación basada en datos y modelos, no de un conteo de diagnósticos confirmados publicado por el Ministerio de Salud Pública.
El vínculo entre la falta de servicios básicos y el riesgo de dengue tiene una explicación que va más allá de la fumigación. Cuando el suministro es irregular, las familias necesitan guardar agua en tanques, cubetas y otros recipientes. Si esos depósitos quedan descubiertos o no se limpian adecuadamente, pueden servir para la reproducción del Aedes aegypti. Los desechos capaces de retener agua, como latas, neumáticos y envases, también crean lugares donde el mosquito deposita sus huevos. La Organización Mundial de la Salud recomienda eliminar esos recipientes innecesarios y tapar, vaciar y limpiar semanalmente los depósitos domésticos; el problema es cómo sostener esa prevención cuando almacenar agua resulta indispensable.
Marlene Ricardo, vecina del reparto San Francisco de Paula, en La Habana, contó a Martí Noticias que su nieta estuvo hospitalizada durante dos semanas. «A mi nietecita la tuve dos semanas ingresada grave con dengue hemorrágico. Gracias a Dios ya la tengo en casa», relató. También describió salideros y problemas de higiene en su comunidad, junto a personas con diarreas y otros síntomas. Su testimonio permite conocer una experiencia familiar, pero no demuestra que toda la población del barrio tenga dengue. Tampoco debe interpretarse su expresión «se contagia la cuadra entera» como transmisión directa entre vecinos: la vía habitual del dengue es la picadura de mosquitos infectados, no el contacto cotidiano con una persona enferma.
La doctora Milagros González relacionó el aumento de problemas sanitarios con los desechos acumulados. «El nivel de basura que hay explica la proliferación no solo de mosquitos, sino de roedores y todo tipo de plagas», afirmó en el mismo reportaje. La investigación también atribuye dificultades en las campañas de fumigación a la escasez de combustible y plaguicidas. No se ha localizado en las fuentes consultadas un inventario oficial actualizado que permita medir cuántas campañas están detenidas o qué territorios carecen de esos insumos. El riesgo ambiental, sin embargo, está respaldado por la OMS: el manejo de residuos y la eliminación de depósitos que retienen agua forman parte del control del mosquito, y no pueden reemplazarse únicamente con fumigación.
Desde Santiago de Cuba, el doctor Roberto Serrano denunció presión sobre los servicios asistenciales y dificultades para confirmar diagnósticos. «Como no se están haciendo las pruebas especiales por falta de recursos, el diagnóstico se realiza prácticamente por la clínica y los síntomas», dijo. También aseguró que el hospital Ambrosio Grillo había sido adaptado para atender exclusivamente pacientes con dengue. Esa afirmación no pudo corroborarse mediante una comunicación oficial del hospital o de las autoridades provinciales en las fuentes consultadas. Su advertencia sobre un posible subregistro merece investigación, pero no permite calcular por sí sola cuántos enfermos o fallecidos faltarían en las estadísticas.
Las cifras deben leerse con atención a sus fechas y a su procedencia. La página regional del Global Dengue Observatory mostraba el 18 de septiembre una estimación de 7.133 casos para Cuba y una relación de 7,4 veces su promedio de referencia. La actualización general del 4 de octubre elevó esos valores a 11.235 y 9,2 veces, respectivamente. Ninguno de los dos registros debe presentarse como un parte oficial cubano ni como una medición definitiva de todas las infecciones. En Florida, por separado, el Departamento de Salud registró 252 casos adquiridos localmente hasta la semana del 20 al 26 de septiembre, incluidos 223 en Hillsborough; esos datos no demuestran que el brote estadounidense proceda de Cuba.
La prevención exige atender tanto los hogares como los servicios públicos que condicionan su entorno. La OMS aconseja reducir los criaderos y protegerse de las picaduras, especialmente durante el día, cuando estos mosquitos están activos. También advierte que dolor abdominal intenso, vómitos persistentes, sangrado o dificultad para respirar requieren atención médica inmediata, incluso cuando la fiebre empieza a bajar. Para el dengue no existe un tratamiento antiviral específico, y la atención temprana puede reducir el riesgo de muerte en los casos graves. La pregunta pendiente para las autoridades cubanas es cómo garantizar agua, saneamiento, control vectorial y atención oportuna, además de publicar cifras actualizadas que permitan conocer la verdadera dimensión del problema.
