El pasado 1 de junio, el presidente Nayib Bukele, en lugar de su discurso anual, inauguró el nuevo Hospital Nacional Rosales en una transmisión nacional de radio y televisión, un acto que convirtió una promesa criticada en una realidad tangible para el sistema público de salud salvadoreño . Este centro médico, que había sido cerrado desde septiembre de 2025, ha sido completamente transformado con una inversión significativa para convertirse en un hospital de tercer nivel con tecnología de vanguardia . En sus instalaciones se han incorporado servicios inéditos en la red pública del país, como cirugía robótica, trasplantes de médula ósea y el primer quirófano híbrido de Centroamérica, que permite realizar intervenciones de alta complejidad con precisión y rapidez sin precedentes . El recinto cuenta con 712 camas, 67 consultorios, 140 máquinas de hemodiálisis capaces de atender a 420 pacientes diarios y 61 espacios de cuidados intensivos, posicionándose como el centro de hemodiálisis más grande de la región .

Este logro adquiere un significado especial porque el presidente Bukele ha recordado que su propuesta de transformar el antiguo Rosales, «el peor hospital del país», en el mejor de Centroamérica fue recibida con burlas, incluso por parte de sus propios ministros . «Nunca dejes que las burlas de los demás detengan tus metas», escribió el mandatario en redes sociales al celebrar la culminación del proyecto que fue duramente cuestionado por la oposición y sectores incrédulos . La magnitud de la obra contrasta con las décadas de abandono que sufrió esta institución emblemática, pero también ha generado opiniones divididas sobre la transparencia en las contrataciones y la redistribución del personal, ya que se despidió a 1,800 trabajadores para contratar a una nueva planilla de 3,200 profesionales .

El nuevo Hospital Rosales, que ha sido calificado como «el mejor de Centroamérica, público o privado», ahora ofrece una atención con tiempos de espera reducidos a menos de 30 minutos en promedio, según testimonios de pacientes, y cuenta con especialistas extranjeros que trabajan junto a 3,000 profesionales salvadoreños . La infraestructura ha sido diseñada bajo los más altos estándares mundiales, con paneles solares, certificación internacional EDGE y tecnología que incluye dos robots quirúrgicos, sistemas DX-10 para soporte hepático artificial y un tomógrafo digital PET-CT para diagnósticos precisos en oncología y neurología . Hoy, esta obra es un símbolo del cambio prometido y una realidad que demuestra que, a pesar de las críticas, la perseverancia puede transformar los sistemas de salud pública y ofrecer esperanza a quienes más lo necesitan .