En Cuba, un movimiento juvenil está transformando la manera de vivir y expresar la fe cristiana, y Ayamey Smith, conocida en redes sociales como la Señorita Smith, es una de sus principales exponentes. Para ella, no existe contradicción entre ser joven, ir a la iglesia y hacer música de reparto, un género urbano que ha conquistado a la juventud cubana con su ritmo pegajoso y su lenguaje coloquial. De hecho, Smith prefiere describir su experiencia como «gozar en Dios», una frase que resume su filosofía de vida y que ha resonado entre miles de jóvenes que buscan una forma de conectarse con la espiritualidad sin renunciar a su identidad cultural. Desde hace meses, ella y otros jóvenes cubanos están dando de qué hablar por su arte, en el que unen el ritmo del reparto con la prédica cristiana, creando un género híbrido que algunos llaman «reparto cristiano» y que está ganando adeptos en toda la isla.
Este movimiento no solo se trata de música, sino de un estilo de vida que busca alejar a los jóvenes de los peligros que acechan en las calles cubanas, como las drogas, la delincuencia y la prostitución. A través de sus letras, estos artistas comparten mensajes de esperanza, superación y fe, invitando a otros jóvenes a encontrar en Dios una alternativa a las dificultades que enfrentan en su día a día. La propuesta de Smith y sus compañeros es clara: se puede ser joven, disfrutar de la música y vivir la fe sin caer en los excesos, demostrando que la religión no está reñida con la diversión sana y la expresión artística. Además, su labor social va más allá de la música, ya que muchos de estos jóvenes participan activamente en programas de rehabilitación y acompañamiento para quienes han sido víctimas de adicciones o han estado involucrados en actividades ilícitas.
El fenómeno del reparto cristiano ha generado un intenso debate en la sociedad cubana, dividiendo opiniones entre quienes lo ven como una forma innovadora de evangelizar y quienes cuestionan si es adecuado mezclar un género asociado a la fiesta y el perreo con la prédica religiosa. Sin embargo, para Smith y sus seguidores, esta fusión es una herramienta poderosa para llegar a una generación que de otra manera no se acercaría a la iglesia, y su éxito se mide en la cantidad de jóvenes que han cambiado sus vidas gracias a este movimiento. La pregunta que muchos se hacen ahora es si esta tendencia continuará creciendo y transformando el panorama religioso y musical de Cuba, o si quedará como una moda pasajera, pero lo cierto es que Ayamey Smith y otros artistas del reparto cristiano ya han dejado una marca imborrable en la cultura juvenil de la isla.
