“¿Humo que asfixia ciudades? Más de 100 millones bajo alerta por incendios en Canadá.”.
Espesas y asfixiantes columnas de humo de los incendios forestales canadienses están llegando a grandes ciudades a lo largo de los Grandes Lagos, el noreste y el Atlántico Medio, llevando una calidad del aire peligrosa a más de 100 millones de personas. El aire contaminado se mantendrá al menos hasta el sábado en algunas zonas a medida que nuevas oleadas de humo se desplacen hacia el sur. Las autoridades de salud y medio ambiente han emitido alertas en varios estados, recomendando a la población limitar actividades al aire libre. ¿Cuánto tiempo podrán resistir las ciudades esta nube de humo sin que la salud de la gente se vea gravemente afectada?
El humo de los incendios forestales contiene contaminantes diminutos y peligrosos llamados PM2.5, que pueden viajar profundamente hacia los pulmones o entrar en el torrente sanguíneo cuando se inhalan. Las partículas minúsculas pueden provocar problemas respiratorios como bronquitis y causar inflamación que agrava la diabetes, las enfermedades cardíacas y otras afecciones de salud. La exposición a corto plazo se asocia con ataques de asma, infartos de miocardio y accidentes cerebrovasculares, especialmente en personas con enfermedades previas. ¿Son conscientes los residentes de que el humo invisible puede ser tan dañino como el que se ve?.
Quienes tienen enfermedades del corazón o de los pulmones, como la arteriopatía coronaria, la insuficiencia cardíaca congestiva y el asma o la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), corren un mayor riesgo porque las partículas pueden empeorar estas enfermedades. Los niveles más altos de contaminación por partículas se han asociado con una mayor incidencia de problemas del corazón, incluidos los ataques cardíacos. Algunos estudios demuestran que incluso la exposición a corto plazo a niveles elevados de PM2.5 está relacionada con un mayor riesgo de sufrir ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares. ¿Deberían las personas más vulnerables recibir advertencias más claras y directas?
Las autoridades recomiendan quedarse en casa, cerrar puertas y ventanas, y utilizar sistemas de calefacción, ventilación y aire acondicionado con filtros de alta eficacia. También sugieren usar purificadores de aire y mascarillas N95 o KN95 ajustadas si es necesario salir al exterior. En casos donde resulte imprescindible salir, se aconseja utilizar mascarillas respiratorias N95 o P100 que ajusten correctamente al rostro, ya que este tipo de protección es eficaz para filtrar partículas finas generadas por el humo. Además, se recomienda evitar actividades que generen humo o partículas dentro del hogar, como quemar leña en chimeneas o freír alimentos en sartén. ¿Están las personas siguiendo estas recomendaciones o subestiman el peligro?
El impacto de los incendios no solo es ambiental, sino también económico y social, ya que afecta la calidad de vida de millones de personas. La exposición al humo aumenta las probabilidades de mortalidad no traumática en todos los grupos etarios y puede tener repercusiones a largo plazo como enfermedades cardiacas, derrames cerebrales y cáncer de pulmón. Un estudio del Instituto de Salud Global de Barcelona estimó que la exposición a corto plazo a PM2.5 derivadas de incendios forestales fue responsable de un promedio de 535 muertes anuales por todas las causas. ¿Qué medidas estructurales se necesitan para proteger a la población frente a eventos cada vez más frecuentes?
