CAPITOLIO HABANA

En Cuba, el sonido de las cacerolas volvió a escucharse como una forma de protesta ciudadana frente a la falta de luz y agua. En distintos sectores de La Habana, vecinos salieron a exigir soluciones inmediatas a un problema que lleva meses golpeando la vida cotidiana. Las manifestaciones se han repetido en barrios como Lawton, Marianao, La Lisa, Regla, San Isidro y Centro Habana, donde el malestar social ha ido creciendo. La gente reclama lo básico: poder cocinar, conservar alimentos, beber agua y descansar sin apagones interminables. La protesta con cacerolas se convirtió en una forma sencilla y visible de decir que la paciencia se agotó.
Apagón en Cuba (Imagen referencial) © Facebook/ Juan C. Múñoz

La crisis energética sigue siendo el principal detonante de estas expresiones de rechazo. La Unión Eléctrica ha reportado déficits altos de generación y cortes que en varias zonas superan muchas horas al día, incluso días completos sin servicio. En algunos momentos recientes, la capital ha tenido apenas una o dos horas de corriente diaria, mientras que en provincias la situación ha sido todavía peor. El colapso del sistema eléctrico se relaciona con termoeléctricas envejecidas, falta de mantenimiento y escasez de combustible. Esa combinación ha dejado al país en una situación extremadamente frágil.

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La falta de agua también ha agravado el conflicto social. En barrios de La Habana, miles de familias han pasado días enteros sin acceso regular al servicio, y en junio más de 376.000 personas carecían de agua potable con continuidad. Como muchas bombas dependen de electricidad para funcionar, cada apagón empeora la distribución del líquido. Eso ha provocado bloqueos de calles, protestas frente a sedes del Partido Comunista y cacerolazos en diferentes puntos de la ciudad. La respuesta oficial, basada en enviar pipas de agua como solución temporal, ha sido considerada insuficiente por muchos vecinos.

La tensión se ha extendido más allá de la capital, porque el malestar por los servicios básicos aparece en varias provincias. Medios como Cibercuba, Periodico Cubano, France 24, EFE, ABC y La Nación han descrito un patrón repetido de protestas pacíficas, cortes prolongados y presencia policial. En algunas zonas se han reportado quema de basura, bloqueos de avenidas y gritos de “libertad” como parte de las manifestaciones. Incluso la Embajada de Estados Unidos en La Habana emitió alertas de seguridad por la crisis energética y los apagones prolongados. Todo eso confirma que el problema dejó de ser solo técnico y se volvió también social y político.

Hasta este 27 de julio de 2026, la situación sigue sin una solución estructural visible y la cobertura periodística continúa aumentando. La crisis eléctrica ha dejado apagones nacionales, afectaciones masivas y una población cansada de esperar respuestas. Las protestas con cacerolas, lejos de desaparecer, se han convertido en una señal de hartazgo cotidiano. Los medios coinciden en que la combinación de calor, falta de agua, escasez de alimentos y colapso energético mantiene a Cuba en un escenario muy delicado. Por ahora, el reclamo ciudadano sigue siendo el mismo: que vuelvan la luz y el agua.