Cuba pierde casi dos de cada tres visitantes internacionales: ¿puede recuperarse el turismo sin vuelos estables?

Cuba recibió 450.353 visitantes internacionales entre enero y agosto de 2026, frente a los 1.264.332 registrados durante el mismo período de 2025. La diferencia representa 813.979 llegadas menos y una caída interanual del 64,4%, según las cifras preliminares atribuidas a la Oficina Nacional de Estadística e Información. La agencia ANSA también recogió esos resultados y señaló que el retroceso se produce después de otra disminución en 2025.  El volumen de 2026 equivale apenas al 35,6% del contabilizado un año antes. La pregunta que plantea este balance es qué condiciones necesita recuperar el país para volver a atraer visitantes de manera sostenida.

Conviene precisar que la categoría utilizada en estos datos es la de visitantes internacionales, no necesariamente la de turistas alojados en hoteles. Tampoco corresponde interpretar las llegadas como si todas fueran viajes vacacionales, porque las estadísticas incluyen a la comunidad cubana residente en el exterior. ANSA situó a ese grupo entre los principales mercados del período, junto con Canadá y Estados Unidos. La distinción importa al analizar alojamiento, consumo y motivos de desplazamiento. Además, una disminución del 64,4% en visitantes no demuestra automáticamente una caída idéntica de los ingresos turísticos, para lo cual harían falta datos de gasto y recaudación.

Air Canada, WestJet y Air Transat suspendieron sus vuelos hacia la isla por la falta de combustible de aviación y los problemas operativos. (Imagen de cortesía)

La pérdida de conexiones aéreas ofrece una explicación documentada de parte del deterioro. Air Canada anunció el 9 de febrero que suspendía sus servicios a Cuba por la escasez de combustible de aviación en la isla. La compañía explicó que adoptó la decisión después de recibir avisos sobre la falta de fiabilidad del suministro en los aeropuertos cubanos. También informó de que organizaría vuelos sin pasajeros hacia Cuba para recoger a aproximadamente 3.000 clientes y devolverlos a Canadá. «La prioridad inmediata de Air Canada es devolver a Canadá a los clientes que ya están en Cuba», señaló la aerolínea, en traducción de su comunicado oficial.

La interrupción no se limitó a una sola empresa ni a unos pocos días. Air Transat comunicó inicialmente una suspensión hasta el 30 de abril y posteriormente la extendió hasta octubre, según su actualización del 22 de abril. La compañía atribuyó esa revisión a las restricciones de suministro y a la volatilidad de los mercados energéticos. Por su parte, Air Canada Vacations informó el 4 de junio que posponía la reanudación de sus servicios a Cuba «hasta nuevo aviso». Estos comunicados confirman una pérdida prolongada de conectividad, aunque no permiten calcular por sí solos qué proporción de la caída nacional corresponde a cada cancelación.

Turismo en Cuba: ¿cómo van las cifras? (+Gráficos)

Canadá siguió siendo el principal mercado emisor, pero sus resultados muestran la magnitud del retroceso. Entre enero y agosto aportó 128.400 visitantes, un 75,6% menos que durante el mismo período de 2025. ANSA también informó de fuertes descensos en otros mercados, incluidos Estados Unidos y Rusia.  La comunidad cubana residente en el extranjero sumó 103.481 llegadas, pese a registrar igualmente una reducción interanual del 35,6%. Su mayor peso dentro del total no significa que viajaron más emigrados, sino que otros grupos disminuyeron todavía con mayor intensidad.

Los efectos de las suspensiones también aparecen en las cuentas de los operadores. Transat informó de que sus ingresos del trimestre terminado el 30 de abril se vieron afectados por una pérdida de 81 millones de dólares canadienses en el mercado cubano respecto al año anterior.  En septiembre, la empresa situó en 116 millones de dólares canadienses la reducción de ingresos asociada a la suspensión de vuelos a Cuba durante los nueve meses terminados el 31 de julio.  Esas cifras corresponden al negocio de la compañía y no deben presentarse como una estimación de las pérdidas de Cuba. Sí muestran que las interrupciones obligaron a reorganizar capacidad y alteraron la planificación comercial de una empresa que operaba el destino.

El balance de los primeros ocho meses deja la conectividad y el suministro energético entre los asuntos centrales de cualquier recuperación. Las declaraciones oficiales de las aerolíneas acreditan obstáculos concretos, más allá de una valoración general sobre el atractivo turístico del país.  No obstante, para evaluar la competitividad del destino también harían falta indicadores de ocupación, calidad de los servicios, gasto por visitante y evolución de los precios. Las cifras preliminares permiten medir el descenso, pero no garantizan cuándo cambiará la tendencia ni qué medidas serán suficientes para revertirla. ¿Podrá Cuba recuperar la confianza de viajeros y operadores si no consigue asegurar primero condiciones estables para llegar, permanecer y desplazarse por el país?