«No nos podemos olvidar de ellos»: Anna Bensi desafía el silencio tras su condena en Cuba.

Anna Sofía Benítez Silvente, conocida como Anna Bensi, respondió a su condena con un mensaje que va más allá de su situación personal: pidió libertad para los presos políticos y llamó a no guardar silencio ante las injusticias. La creadora de contenido cristiana, de 21 años, fue declarada culpable junto a su madre, Caridad Silvente, el 1 de octubre en el Tribunal Municipal Popular de La Habana del Este. Según sus declaraciones y la información recogida por EFE, ambas recibieron una sanción de dos años de limitación de libertad. Después del juicio, agradeció el respaldo de iglesias, líderes religiosos y ciudadanos, pero reclamó que esa solidaridad alcance también a quienes permanecen encarcelados. Su posición abre una pregunta incómoda para el poder cubano: ¿por qué expresar desacuerdo y documentar la actuación de un agente termina convirtiéndose en un proceso penal?

La causa surgió después de que madre e hija grabaran y difundieran la visita de un agente a su vivienda en Alamar el 10 de marzo. El funcionario había acudido para entregar una citación, y el proceso se presentó bajo el delito de «actos contra la intimidad personal y familiar». Antes de entrar al tribunal, Bensi rechazó que sus publicaciones las convirtieran en delincuentes. «No estamos de acuerdo con el sistema político y eso no es delito», afirmó ante la prensa. También sostuvo: «Solamente estamos expresando a través de una pantalla, que no es un arma, es un teléfono, lo que pensamos», una frase que resume su defensa del derecho a hablar sin ser tratada como una amenaza.

Anna Sofía Benítez afirmó que no espera un juicio justo para ella ni para su madre en el Tribunal Municipal de La Habana del Este./ (Cubanet)

La limitación de libertad no equivale a una condena de prisión, pero tampoco significa ausencia de castigo o de restricciones. El abogado Roberto Ortega explicó a EFE que permite continuar la vida cotidiana bajo las disposiciones legales correspondientes, incluida la prohibición de salir del país. Señaló que el tribunal entregaría el fallo escrito aproximadamente quince días después de la audiencia. Una vez notificado, comenzaría el plazo de diez días hábiles para presentar el recurso de apelación, decisión que corresponde a Bensi y a su madre. Al salir del juicio, la joven calificó el resultado de «una injusticia», mientras quedaban pendientes los detalles de la sentencia escrita.

En su mensaje posterior, Bensi rechazó que el apoyo recibido se agotara en su propia defensa. «Es importante que este mismo apoyo y tal vez mucho mayor, esté presente también para los presos políticos», expresó. Añadió: «No nos podemos olvidar de ellos. Yo quiero ser parte de ese apoyo». Al denunciar lo que llamó el «discurso mentiroso, humillante, diabólico de la dictadura», dejó clara su postura frente al Gobierno, sin presentarla como una declaración neutral. La importancia de su intervención está precisamente en ese paso: después de ser sancionada, volvió a hablar públicamente y convirtió su visibilidad en una petición de solidaridad con otras personas.

La creadora de contenido y activista cubana, Anna Sofía Benítez Silvente, habla con periodistas a su llegada al Tribunal Municipal este jueves, en La Habana (Cuba). EFE/ Ernesto Mastracusa

Entre quienes mencionó están Ernesto Ricardo Medina y Kamil Zayas Pérez, integrantes del proyecto audiovisual El4tico. La Fiscalía Provincial de Holguín solicitó ocho años de prisión para Medina y diez para Zayas, según las conclusiones provisionales consultadas por Martí Noticias. Los cargos atribuidos son propaganda contra el orden constitucional, difamación de instituciones, organizaciones, héroes y mártires, e instigación a delinquir. Una petición fiscal no es una condena: el procedimiento seguía encaminado al juicio oral y no corresponde dar esas penas por impuestas. Amnistía Internacional ya había denunciado en abril que los creadores de El4tico permanecían detenidos arbitrariamente y enfrentaban procedimientos penales por informar, e incluyó las represalias contra Bensi y su madre dentro de un contexto de hostigamiento por su actividad en redes.

La solidaridad alrededor del juicio también estuvo acompañada de denuncias de detenciones y vigilancia. Familiares, periodistas y activistas comunicaron a Martí Noticias restricciones para acudir al tribunal de Cojímar, además de arrestos de personas que querían respaldarlas. Entre los nombres mencionados figuraron David Espinosa y el pastor Rolando Fidel Pérez, junto a su esposa; esas denuncias deben atribuirse a los testimonios recogidos, no presentarse como resoluciones judiciales verificadas. Frente a las críticas sobre cómo se comportó durante la audiencia, Bensi respondió: «¿Cómo caminan los acusados?». Su propia respuesta fue «cabeza en alto, confiada en Dios», una forma de afirmar que la condición de acusada no la obliga a renunciar a su dignidad ni a sus convicciones.

El caso permite cuestionar al Gobierno cubano con hechos concretos, sin necesidad de convertir hipótesis en certezas. Hubo un proceso por divulgar un video de un agente, una declaración de culpabilidad y una sanción que restringe la libertad de madre e hija. También existe una denuncia de Amnistía Internacional que sitúa su situación dentro de la criminalización de voces críticas en Cuba. La respuesta de Bensi no ha sido retirar su mensaje, sino reclamar que la solidaridad se extienda a otros jóvenes y a los presos políticos. Ahí radica la fuerza de su voz: recuerda que una condena no resuelve las preguntas sobre la legitimidad de castigar el desacuerdo y obliga a mirar a quienes todavía no tienen la misma atención pública.