¿Está Raúl Castro gravemente enfermo? El silencio oficial alimenta nuevas dudas en Cuba.
Una publicación de Diario Las Américas afirmó este 1 de septiembre que Raúl Castro, de 95 años, estaría en estado grave de salud y recibiría asistencia médica para mantenerlo con vida. La información, atribuida a una filtración confidencial, no ha sido confirmada de forma independiente ni respaldada por un comunicado oficial del Gobierno cubano, por lo que debe tratarse como un reporte sin verificación pública. Tampoco existe hasta ahora un anuncio oficial que confirme que haya sufrido un accidente cerebrovascular o que detalle un diagnóstico. La última aparición pública documentada de Castro ocurrió el 5 de junio, durante una actividad del Ministerio del Interior en La Habana transmitida por la televisión estatal. Ante la ausencia de información institucional, la pregunta queda abierta: ¿qué alcance tienen los rumores cuando una figura histórica desaparece por semanas de la agenda pública?
El reporte señala que Castro estaría “gravemente enfermo” y bajo asistencia médica, pero no identifica la fuente ni presenta evidencia verificable sobre su condición. Según esa versión, el exgobernante pudo haber sufrido un accidente cerebrovascular, aunque la publicación no aporta documentos médicos, fotografías recientes ni declaraciones de familiares o funcionarios. El propio medio descarta, por ahora, los rumores que circulaban sobre una supuesta muerte del militar retirado. Esta diferencia es importante: una afirmación sobre una enfermedad delicada no equivale a una confirmación oficial ni permite establecer con precisión un diagnóstico. La información, por tanto, debe manejarse con cautela para evitar convertir versiones no comprobadas en hechos.
Raúl Castro cumplió 95 años el 3 de junio de 2026, pocos días después de que autoridades estadounidenses anunciaran cargos penales en su contra por el derribo de dos aviones de la organización Hermanos al Rescate en 1996. Reuters informó que, en los días previos a su cumpleaños, no estaba claro dónde se encontraba, aunque no existían pruebas de que hubiese salido de Cuba. El exmandatario apareció luego, el 5 de junio, en un acto por el aniversario del Ministerio del Interior en La Habana. La televisión estatal mostró imágenes de su presencia en esa actividad, que fue su primera aparición pública desde que se conoció la acusación presentada en Estados Unidos. Esa aparición desmintió entonces las versiones sobre una eventual salida del país, pero no ofrece elementos para verificar su estado actual en septiembre.
La última imagen pública conocida de Castro muestra a un dirigente de avanzada edad, delgado y con uniforme militar, durante las celebraciones del Primero de Mayo en La Habana. Reuters indicó que esa había sido su primera presencia pública desde el 15 de enero, cuando asistió a una ceremonia en homenaje a militares cubanos fallecidos durante la captura de Nicolás Maduro en Venezuela. La baja frecuencia de sus apariciones ha contribuido a que cada periodo de silencio genere especulaciones sobre su situación personal y su influencia dentro de la estructura de poder. Sin embargo, estar fuera de actos públicos no es, por sí solo, una prueba de enfermedad. En una figura que ya no desempeña cargos ejecutivos, la ausencia mediática puede responder a diversas razones que no han sido explicadas oficialmente.
Castro dejó la Presidencia de Cuba en abril de 2018, cuando Miguel Díaz-Canel asumió el cargo como jefe de Estado y de Gobierno. En abril de 2021 también dejó la jefatura del Partido Comunista de Cuba, organización que define como “la fuerza política dirigente superior de la sociedad y del Estado” dentro de la Constitución cubana. Aun sin cargos institucionales formales, medios internacionales y analistas lo han descrito como una figura de peso dentro de la élite gobernante y de los sectores militares. Reuters lo calificó en junio como una figura todavía influyente “detrás de escena” en la política cubana. Por esa razón, cualquier información sobre su salud adquiere una dimensión política, más allá del interés que pueda despertar su condición personal.
El contexto internacional también ha elevado la atención sobre Raúl Castro. El Departamento de Justicia de Estados Unidos anunció el 20 de mayo una acusación contra Castro y otros cinco imputados por el derribo de dos aeronaves civiles de Hermanos al Rescate el 24 de febrero de 1996, hecho en el que murieron cuatro personas. La Fiscalía estadounidense atribuye a los acusados una presunta conspiración para matar a ciudadanos de Estados Unidos, dos cargos por destrucción de aeronaves y cuatro cargos de asesinato. “Por primera vez en casi 70 años, altos dirigentes del régimen cubano han sido acusados en Estados Unidos”, declaró el fiscal federal Jason A. Reding Quiñones al informar sobre el caso. El Departamento de Justicia recordó que una acusación representa alegaciones y que todos los imputados son considerados inocentes mientras no se pruebe su culpabilidad más allá de duda razonable.
Hasta el cierre de esta información, no había un parte médico, una declaración de la Presidencia cubana, una nota del Partido Comunista ni una confirmación de familiares que permitiera acreditar la versión sobre un supuesto deterioro grave de salud. El sitio oficial Granma mantenía publicaciones actualizadas del 1 de septiembre, pero los resultados disponibles no mostraban un comunicado referido a Castro. Esto no descarta que pueda emitirse información más adelante, pero sí obliga a separar las afirmaciones difundidas por una fuente no identificada de los hechos corroborados. Lo verificable es que Raúl Castro fue visto en público por última vez el 5 de junio y que desde entonces no se han reportado apariciones institucionales ampliamente documentadas. Mientras persista el silencio oficial, la discusión seguirá marcada por una frontera esencial entre el rumor, la información filtrada y la confirmación comprobable.
