El actor cubano Luis Alberto García Novoa volvió a usar sus redes para hablar directamente a la cúpula del país, pero esta vez con un tono más frontal que nunca. En su publicación en Facebook, el intérprete cita el verso del himno nacional “En cadenas vivir, es vivir en afrenta y oprobio sumidos” y añade que soportar “estos apagones literales y sentimentales… ¡también es vivir en afrenta y oprobio, SUMIDOS!”. Desde ahí, construye un mensaje dirigido “allá arriba”, donde pide a los responsables del rumbo del país que experimenten las mismas privaciones que sufren quienes viven “abajo”.

García describe, casi como un inventario, lo que llama la “NO VIDA” cotidiana en la isla: salarios que “mueven a risa”, falta de alimentos, comida que se echa a perder sin corriente eléctrica, basura y aguas albañales en las calles, cortes de agua potable y de gas para cocinar, derrumbes, un transporte que define como “más que deficiente” y una cifra “creciente y alarmante” de ancianos desamparados. A eso suma el alza constante de precios, la violencia, la delincuencia, la corrupción y lo que denuncia como “injusta y desmesurada represión policial” contra ciudadanos que solo ejercen “su derecho inalienable a quejarse”. En ese contexto, plantea una pregunta incómoda: “¿Cuándo van a amplificar en la palestra pública todas y cada una de las causas que nos han traído a los cubanos a esta NO VIDA?”.

Uno de los pasajes más directos del texto apunta a un tema sensible en el discurso oficial: el embargo de Estados Unidos. “Basta ya de esgrimir la tesis de que fue, es y será el bloqueo/embargo estadounidense EL ÚNICO CULPABLE de este infierno en el que ardemos”, escribe el actor, reclamando que se miren también las responsabilidades internas. A continuación, interpela a los dirigentes con una batería de preguntas: “¿No piensan airear ustedes sus errores garrafales acumulados durante décadas? ¿Sus experimentos fallidos? ¿Sus malas apuestas? ¿Su obcecación sin par? ¿Tantas medidas que no miden nada?”. ¿Está abriendo con esto un espacio para que otros artistas y figuras públicas exijan el mismo ejercicio de autocrítica?.

El mensaje no aparece aislado: forma parte de una serie de pronunciamientos que García ha hecho en las últimas semanas sobre la crisis eléctrica y la situación social. Días antes, denunció haber estado “20 horas seguidas sin energía eléctrica” y calificó un fin de semana de cortes programados como algo “diseñado especial pa’ inscribirse como disidente”, en alusión al desgaste que provoca en la población. En otra publicación reciente ironizó que las termoeléctricas cubanas parecen tener “visados de entradas y salidas múltiples, válidos por 20 o 30 años”, comparándolas con los permisos migratorios que tantos ciudadanos no consiguen.

El texto cierra con una frase que invierte la idea de quién es realmente vulnerable. “Nos lo deben a los ciudadanos agradecidos, creyentes, descreídos, votantes a favor, votantes en contra, abstinentes, exiliados, residentes… pobres todos. Cubanas y cubanos al fin y al cabo. Vulnerables están siendo ustedes”, escribe, sugiriendo que quienes hoy toman decisiones podrían enfrentarse mañana al juicio público de quienes han cargado con las carencias. ¿Este tipo de mensajes puede abrir un diálogo real entre poder y ciudadanía, o terminará siendo solo otra voz aislada en redes sociales?.