El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pidió este martes a su homólogo ruso, Vladímir Putin, un pronto fin de las hostilidades en Ucrania durante una conversación telefónica de una hora que ambos mandatarios calificaron de “positiva”, la primera desde el pasado 4 de julio. Según el asesor de política internacional del Kremlin, Yuri Ushakov, Trump “expresó con claridad la idea de que sería deseable un pronto fin del conflicto, lo que allanaría inmediatamente el camino al pleno restablecimiento de las relaciones entre EE.UU. y Rusia”. La llamada se produce en medio de una renovada ofensiva diplomática de Washington, con el envío de sus negociadores Jared Kushner y Steve Witkoff a Moscú y Kiev para presentar una propuesta concreta para detener la guerra.

Qué se habló en la llamada y qué busca cada lado.

De acuerdo con la versión del Kremlin, Trump subrayó que quiere lograr un avance en la resolución del conflicto durante su presidencia, que concluye en enero de 2029, y que considera crucial restablecer las relaciones plenas entre Estados Unidos y Rusia, especialmente en el ámbito comercial y económico. Ushakov relató que, en opinión de Trump, un cese temprano de la guerra “abriría perspectivas impresionantes y de gran alcance para la plena restauración de las relaciones entre EE.UU. y Rusia”, con “enormes beneficios” para ambos países. Por su parte, Putin aprovechó la conversación para explicar la visión rusa sobre los avances en el frente y la consecución de los objetivos de lo que Moscú denomina su “operación militar especial”, y aseguró a Trump que Rusia “no tiene planes hostiles” contra Europa, en respuesta a las crecientes acusaciones de sabotaje en varios países del continente.

El contexto inmediato: viajes de Kushner y Witkoff y nuevas ideas sobre la mesa.

La llamada entre Trump y Putin llega apenas días después de que los enviados estadounidenses Jared Kushner y Steve Witkoff se reunieran con Putin en Moscú y luego con el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, en Kiev, en un viaje que buscaba reactivar las negociaciones de paz. En Moscú, las conversaciones duraron alrededor de tres horas y, según el Kremlin, fueron “muy francas y constructivas”, aunque no se anunció ningún acuerdo concreto. En Kiev, Zelenski dijo que los enviados presentaron algunas “ideas muy buenas y valiosas” para poner fin a la guerra y expresó su esperanza de reunirse con Trump en las próximas dos semanas, mientras Witkoff hablaba de “nuevas ideas” escuchadas en la capital rusa y de la posibilidad de anunciar una nueva ronda de conversaciones trilaterales “en breve”.

Presiones internas y externas: elecciones, invierno y ataques en Kiev.

Trump tiene un interés político claro en mostrar avances diplomáticos antes de las elecciones de medio término en Estados Unidos, previstas para noviembre de 2026, y ha convertido el fin de la guerra en Ucrania en una prioridad de su segundo mandato, tras haber prometido en campaña que podría lograr un acuerdo en 24 horas. Al mismo tiempo, la situación en el terreno sigue siendo volátil: Rusia reanudó sus ataques contra Kiev tras tres días de pausa, dejando al menos dos muertos y varios heridos, en un momento en que los esfuerzos de mediación buscan reducir la escalada antes de la llegada del invierno. Zelenski, por su parte, ha señalado que Estados Unidos está presionando para “reducir la escalada del conflicto” y ha calificado las ideas presentadas por los enviados estadounidenses como “muy buenas y valiosas”, aunque hasta ahora no se ha concretado ningún alto el fuego ni ningún acuerdo de paz.

La pregunta que queda abierta: ¿paz real o gesto diplomático?

Con Trump insistiendo en un “pronto fin del conflicto” y Putin asegurando que Moscú no tiene intenciones agresivas hacia Europa, la conversación deja más preguntas que respuestas sobre el futuro inmediato de la guerra. ¿Se trata de un paso genuino hacia un alto el fuego y negociaciones serias, o de un movimiento calculado para mejorar la imagen de ambos líderes en un momento clave? Mientras el Kremlin dice que Putin apoyó el enfoque de Trump de construir una “asociación constructiva” y que ambos acordaron mantenerse en contacto, en el terreno los bombardeos continúan y las posiciones de Moscú y Kiev sobre los objetivos de la guerra siguen muy distantes.