Hunter Biden reveló que el cáncer de próstata de su padre, el expresidente estadounidense Joe Biden, se ha extendido más allá de los huesos y le provoca un fuerte desgaste físico. En una entrevista con la BBC, Hunter describió la situación con palabras directas: “El cáncer se ha extendido, ha hecho metástasis en sus huesos y más allá. Es muy doloroso y muy debilitante en muchos sentidos”. La declaración representa una de las actualizaciones familiares más detalladas sobre la salud del exmandatario desde que se anunció su diagnóstico. Sin embargo, no se especificaron las otras zonas del cuerpo afectadas ni se publicó un nuevo informe médico con detalles sobre su condición actual.

Joe Biden hizo público su diagnóstico en mayo de 2025, pocos meses después de dejar la Casa Blanca. Su oficina informó entonces que se trataba de un cáncer de próstata agresivo, con una puntuación de Gleason de 9 —indicador de células de alto grado— y metástasis ósea. A pesar de esa gravedad, el comunicado inicial señaló que el cáncer parecía sensible a las hormonas, una característica que puede permitir un manejo médico más eficaz. Desde entonces, Biden y su familia han mantenido una comunicación limitada sobre la evolución del tratamiento, aunque sus palabras iniciales fueron optimistas: “El pronóstico es bueno, estamos trabajando en ello”.
La información conocida indica que Biden ha recibido terapia hormonal y radioterapia como parte de su plan médico. Un portavoz confirmó en octubre de 2025 que el exmandatario estaba bajo ambos tratamientos, mientras que reportes recientes señalan que continúa atendiendo su salud. El cáncer de próstata metastásico requiere un seguimiento individualizado, y el alcance de la enfermedad, la respuesta a los fármacos y el control de los síntomas varían en cada paciente. Por ello, aunque la frase “y más allá” ha generado preocupación, no permite establecer conclusiones médicas adicionales sin una actualización oficial de su equipo tratante.
Hunter Biden también habló desde una perspectiva familiar y dijo que resulta “muy triste de ver”, pero destacó el lugar central que su padre ocupa en sus vidas. El exmandatario, de 83 años, ha mantenido una presencia pública limitada durante su tratamiento, sin alejarse por completo de sus actividades y de su entorno cercano. La noticia vuelve a poner el foco en una realidad que alcanza incluso a las figuras más expuestas: el impacto físico y emocional de una enfermedad grave no afecta solo al paciente, sino también a sus familiares. En este caso, la familia Biden ha pedido respeto y ha evitado difundir detalles clínicos que no hayan sido confirmados por médicos.
La salud de Joe Biden fue objeto de debate público durante la etapa final de su Presidencia, especialmente por las preocupaciones sobre su edad y desempeño. En julio de 2024 suspendió su campaña de reelección tras un debate muy cuestionado frente a Donald Trump, quien posteriormente ganó las elecciones y regresó a la Presidencia. Ahora el centro de la conversación es distinto: no se trata de una contienda política, sino del seguimiento a una enfermedad compleja y del acompañamiento a una familia que enfrenta un momento difícil. ¿Habrá una nueva declaración médica que aclare el avance del tratamiento y la evolución del expresidente?
