Guillermo “Coco” Fariñas Hernández fue detenido este 31 de agosto en Santa Clara cuando acudió a la Tercera Unidad de la Policía Nacional Revolucionaria para solidarizarse con el activista y expreso político Andy García Lorenzo, según reportes coincidentes difundidos durante la jornada. García Lorenzo se encontraba retenido desde el día anterior, después de haber sido arrestado en la zona de 2da de la Vigía. Su hermana, Roxana García Lorenzo, sostuvo que el joven fue interceptado mientras “caminaba y grababa en la calle” con su teléfono. Las versiones recogidas señalan que un oficial comunicó a la familia que sería mantenido bajo custodia por 24 horas por una presunta acusación de “desorden público”; sin embargo, no se conocieron de inmediato documentos oficiales con detalles del expediente o de la medida aplicada.
La llegada de Fariñas a la estación policial ocurrió mientras familiares y personas cercanas esperaban información sobre García Lorenzo. Tayri Lorenzo Prado, madre del activista, explicó que el opositor fue a acompañar a la familia y relató que él mismo pidió a los agentes que lo llevaran junto a Andy. “Él mismo pidió que lo encerraran con Andy”, afirmó Lorenzo Prado al describir los hechos. Tras ese intercambio, Fariñas también fue detenido, de acuerdo con los reportes disponibles. El episodio volvió a colocar el foco en la posibilidad de acompañar o expresar solidaridad frente a una unidad policial sin que ello derive en nuevas retenciones, una interrogante relevante para familiares, activistas y ciudadanos.
Andy García Lorenzo fue uno de los manifestantes detenidos después de las protestas del 11 de julio de 2021 en Cuba. El joven permaneció encarcelado durante varios años y recuperó la libertad en julio de 2025, según informó entonces un medio internacional que citó a su hermana Roxana García. Su nombre ha aparecido en distintas denuncias públicas relacionadas con su reclusión, incluidos reclamos familiares sobre traslados, condiciones carcelarias y períodos de huelga de hambre. Ese historial ayuda a explicar por qué su nueva detención generó preocupación en su entorno y por qué la presencia de Fariñas en Santa Clara fue interpretada como un gesto de respaldo.
Fariñas, por su parte, es una figura conocida dentro de la oposición cubana y ha realizado protestas de hambre en diferentes momentos. También recibió en 2010 el Premio Sájarov a la Libertad de Conciencia del Parlamento Europeo, un reconocimiento mencionado en los reportes sobre su arresto de este lunes. No era la primera vez que se informaba de una detención suya vinculada a expresiones de solidaridad con García Lorenzo o su familia: en diciembre de 2024 se reportó que fue arrestado cerca de la prisión de Guamajal, en Villa Clara, cuando intentaba acompañar a los familiares del entonces recluso. La repetición de estos sucesos deja preguntas sobre los límites que enfrentan quienes intentan apoyar públicamente a personas detenidas y sobre los canales disponibles para que las familias reciban información verificable.
Horas más tarde, Andy García Lorenzo fue liberado después de permanecer retenido por más de 20 horas, mientras que Fariñas también salió en libertad ese mismo día, según confirmó la familia de García. La liberación cerró la jornada sin que trascendieran, en los reportes consultados, cargos formales posteriores contra ninguno de los dos. Aun así, el caso deja varios puntos por esclarecer: ¿por qué se aplicó la detención inicial a García Lorenzo?, ¿qué elementos sustentaron la acusación de “desorden público”? y ¿qué protocolos se siguieron ante la llegada de Fariñas a la unidad? Más allá de posiciones políticas, estas preguntas mantienen vigente el debate sobre transparencia, debido proceso y el derecho de los familiares a conocer la situación de una persona bajo custodia.
