Nuevas imágenes satelitales comerciales confirman que la construcción de una gran antena de interceptación en la base de Bejucal, cerca de La Habana, ha concluido y la instalación muy probablemente ya está en operaciones, según un análisis publicado este jueves por el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), institución privada con sede en Washington especializada en política internacional. El hallazgo llega en un momento de máxima tensión entre Washington y La Habana, con funcionarios estadounidenses advirtiendo públicamente sobre la expansión de actividades de espionaje chino y ruso en la isla, a apenas 160 kilómetros de la costa de Florida. ¿Será esta antena el punto que desencadena una nueva escalada diplomática o solo otro elemento en la disputa geopolítica?

El CSIS documentó la finalización de una nueva matriz de antenas de tipo CDAA (matriz de antenas dispuestas circularmente) en el extremo noreste de la instalación de Bejucal, con 32 antenas: 19 exteriores y 13 interiores, la más grande y posiblemente más capaz de este tipo jamás observada por el organismo en Cuba. La conversión del campo de antenas, que pasó de una cuadrícula lineal a esta configuración circular, se completó a lo largo de los últimos dos años. En abril de 2025, el CSIS ya había documentado trabajos de cableado en curso entre las antenas y el edificio de control central; las imágenes de junio de 2026 muestran esas obras concluidas. Las CDAA se emplean principalmente para radiogoniometría de alta frecuencia: interceptan y geolocalizan transmisiones de radio en un amplio rango de frecuencias. ¿Podría esta antena estar monitoreando operaciones navales y aéreas estadounidenses en el Caribe y el litoral sureste?

Desde el noroeste de Cuba, esta antena podría ampliar la capacidad de monitorear operaciones navales y aéreas estadounidenses en el Caribe y el litoral sureste, una región donde las actividades militares se han intensificado bajo la administración Trump. El CSIS advierte que no existe evidencia pública concluyente que pruebe la participación directa de China en Bejucal, pero señala que la base es probablemente uno de los tres sitios en Cuba que funcionarios estadounidenses han reconocido como operados por ese país. El secretario de Estado Marco Rubio declaró ante el Senado el 2 de junio que «Cuba continúa albergando una colección bastante sustancial de sitios de inteligencia en nombre de China y Rusia». ¿Es esta la confirmación de que China y Rusia están expandiendo su presencia en el hemisferio?

El segundo sitio analizado, ubicado en El Salao cerca de Santiago de Cuba, presenta un panorama muy distinto. Las imágenes de mayo de 2026 muestran escaso avance desde el año anterior: no se han instalado antenas y la vegetación ha recuperado parte del terreno nivelado. Las obras en El Salao comenzaron en 2021 y para 2024 ya contaban con el edificio de control central y los cimientos para un anillo interior de 16 antenas, pero la construcción se detuvo en gran medida. Una carretera de acceso fue repavimentada y reposicionada hacia el centro del conjunto, lo que sugiere que el sitio no ha sido completamente abandonado. Si llegara a completarse, podría funcionar como complemento de Bejucal, extendiendo la cobertura hacia el Caribe suroriental y permitiendo triangular señales en América Central y el Atlántico occidental. ¿Será El Salao un proyecto complementario o simplemente un sitio abandonado?

El informe del CSIS se enmarca en una escalada sostenida de advertencias sobre el espionaje en Cuba. Según el Wall Street Journal, China y Rusia casi triplicaron su personal de inteligencia en la isla desde 2023, y las instalaciones están posicionadas para vigilar dos cuarteles generales militares en Florida. En mayo de 2026, Trump firmó una orden ejecutiva con nuevas sanciones al régimen cubano, citando el alojamiento de «instalaciones de adversarios extranjeros» que apuntan a información sensible de seguridad nacional estadounidense. Ese mismo mes, el director de la CIA, John Ratcliffe, visitó La Habana y advirtió que «Cuba no puede seguir siendo una plataforma para que adversarios avancen agendas hostiles en el hemisferio». China rechazó las acusaciones calificándolas de «inventar pretextos y difundir rumores», mientras el canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla acusó a Rubio de instigar una agresión contra Cuba. El CSIS concluye que el estado de estas instalaciones podría convertirse en un punto central de cualquier negociación futura entre Washington y La Habana, en un escenario donde Rubio ya advirtió que «Washington no permitirá que ningún aparato militar, de inteligencia o de seguridad extranjero opere con impunidad a solo 90 millas de las costas de Estados Unidos». ¿Será Bejucal el punto de ruptura que lleva a una nueva confrontación diplomática?